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El valor del verano

  • Hazael Ruíz Ortega

La palabra “verano” puede tener diferente significación y emociones en la comunidad con base en las vivencias que marcaron e integraron un “expediente” de verano. Analicemos desde la perspectiva del ámbito personal y familiar.

El verano 2017 inició, las escuelas ya de vacaciones y millones de niños, adolescentes y jóvenes experimentarán y observarán quizá imágenes imborrables y en diferentes intensidades, a las seis emociones básicas: alegría-tristeza, felicidad-ira, sorpresa-miedo. Una meta propuesta para este verano seria: “Las emociones bien, educadas mejor”.

En este sentido, desde la esfera de las emociones es propicio la reflexión en familia: Los hijos progresan y aprobaron sus materias. Pero, cómo van con su autoestima, la capacidad de relación con su red social, el desarrollo integral y una pertinente actitud de que no existen los obstáculos en el camino si se utilizan como escalones.

Predomina la hipótesis que el verano marca -más que otras estaciones del año- la vida de las personas. Podría ser. Pero, sí es un vivir breve e intenso, ya que se vive sin los compromisos cotidianos inherentes de los estudiantes.

Las largas vacaciones del verano son oportunidades de conocer lugares y convivir para una sana cultura del esparcimiento e ilustración. También lo es para la búsqueda de identidad. Por ello, la importancia de alinear la administración del tiempo a una mirada interior estructurada y en equilibrio con el entorno.

Respecto a la juventud y su natural búsqueda de respuestas, planteando interrogantes significativas para construir las capacidades de prevención en la ruta del autocontrol, entre otros. Del autocontrol, animar las acciones afirmativas que acoten estímulos de consecuencias negativas como el tabaco, alcohol, y otras adicciones.

Y al término del verano, de manera especial, que en este año 2017, continuemos en el esfuerzo de apartarnos del camino que conduzca a la no deseada estación: “Ni trabaja ni estudia”. Las estadísticas refieren que poco más del 20% de la población entre 15 y 29 años, radica en esa estación, aun cuando lo sea por breve tiempo.

Retomando los puntos anteriores, es posible afirmar que el verano comprende una serie de vivencias tanto positivas (graduaciones, aventuras y diversión) como negativas (deserción escolar, consumo de sustancias adictivas, etc.). En el caso de encontrarse con alguna situación que amenace el bienestar personal y familiar, es recomendable comentar los problemas con personas de confianza, mostrando siempre disponibilidad a los consejos, y por ende a la mejora.

Concluimos, meditando en una emoción a vivir en este verano y demás estaciones del año, que nos conduce a Mahatma Gandhi (1869–1948): “La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace está en armonía”… otra tarea para este verano 2017.
hazael.ruiz@hotmail.com