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“El verdadero progreso consiste en…..renovarse” | Cultura a la mexicana | Napoleón Fillat

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Cosa que no hicieron los taxistas en México. La creación de UBER fue un invento que aspira a solucionar un problema y además, proporcionarnos una comodidad que nos era desconocida. Hay muchos ejemplos desde que el hombre se paró sobre la tierra. Solo por mencionar algunos y guardando las proporciones debidas, está la rueda, la máquina, la electricidad y el internet, entre muchísimos más.

No son pocas las personas a las que les cambió la vida, cuando por arte de magia dejaron de vivir la cotidiana y peligrosa aventura de conseguir un taxi para transportarse sin las molestias típicas del transporte público. Sin embargo, para nuestros días, tal aventura llegó a representar un gasto desproporcionado a la vez de un riesgo por el que debías transitar por necesidad.

Al parecer, el tema así planteado es común a las grandes ciudades, claro, con las características propias de cada una. Tan es cierto, que en la mayoría de ellas, las empresas que como UBER se han asentado, lo han hecho con gran éxito, para los usuarios y desde luego para el negocio.

Como siempre sucede, no todo es color de rosa, pues el servicio de taxis tradicional está perdiendo clientela y por tanto ve mermado su negocio.

Circunstancia que ha propiciado violentas reacciones por parte de los taxistas agrupados, ya que consideran que las empresas que prestan el servicio mediante aplicaciones en internet, practican una desventaja desleal. En ese sentido, argumentan que no están sujetas a las condiciones impuestas a ellos tradicionalmente.

La polémica creada en ese sentido se ha globalizado y nuestro país no ha sido la excepción, pues como casi siempre sucede, las administraciones públicas locales se están demorando en reaccionar al problema, que como bola de nieve amenaza, para variar, con irse fuera de su control. Como sucedió con los famosos “tolerados” o “piratas” en la Ciudad de México, que por cierto, representan un riesgo adicional para el pasajero, del que el gobierno parece nunca se ha ocupado seriamente.

Y en medio de todo, los usuarios están a la expectativa del futuro que tendrán UBER y las demás, empresas similares que operan en la metrópoli y que en opinión de muchos representan una bocanada de aire fresco para el viejo y costoso servicio de pasajeros, prisionero de una corrupción institucionalizada que termina repercutiendo en el bolsillo y en la seguridad de los usuarios.

Una vez que la autoridad se ha visto obligada a intervenir, anunció la expedición de un reglamento específico que contempla el pago de impuestos y derechos para quienes trabajen conforme al nuevo modelo de prestación del servicio. En ese sentido, explicó que al momento están registrando a todos los vehículos utilizados en su operación para posteriormente someterlos al régimen.

Ha impactado a tal grado el ejemplo de UBER, que muchos taxistas están incorporando a su servicio la implementación de aplicaciones y el cobro a través de tarjeta de crédito, señal indudable de que están despertando al siglo XXI.

Solo esperamos que con su intención de controlarla, como suele suceder, las mentes burocráticas no echen a perder una empresa tan bien ejecutada y de beneficio indiscutible como es el nuevo modelo del servicio y que al elaborar su reglamento, hayan pensado en el usuario, quien después de todo es el que justifica su existencia: La de los taxis y de la propia autoridad que los fiscaliza, aunque desde hace mucho se les olvidó. De allí el rotundo éxito de UBER, para quien primero está el usuario. Es decir:

“Renovarse o …..morir”

napoleonef@hotmail.com

/jodp