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Elecciones en Estados Unidos

  • Mireille Roccatti

«inteligentipauca»*

  • Mireille Roccatti

El proceso electoral en Estados Unidos que culminará el próximo 4 de noviembre, será sin duda, histórico por muchas razones. En principio por la posibilidad de que por primera vez en la historia asuma la presidencia una mujer, aunque habrá que subrayar que el proceso ha estado marcado por los tintes racistas y xenófobos del candidato republicano.

El camino para llegar al umbral de la Casa Blanca, previa victoria en la contienda interna de los Demócratas, ha sido larga para Hillary Clinton, quien rompió un hito al contender por la candidatura a la Presidencia y estar muy cerca de convertirse en la primera mujer con posibilidades reales de despachar -al igual que su esposo- en la oficina oval, la más influyente del mundo.

El resultado de la votación por el momento, parece incierto en términos de la mayoría de las encuestas que indican un empate técnico, aunque la ventaja por mínima que sea, es para la candidata demócrata. Lo anterior, sin soslayar que las últimas encuestas reducen la delantera de Hillary pero mantiene consistentemente una ventaja de dos puntos.

Por otra parte, dos de los diarios más importantes de la Unión Americana, se han posicionado -una vez más- como fuente de información obligada del proceso electoral. A pesar del enfoque norteamericano de la objetividad de prensa, tanto el New York Times como el Wall Street Journal han expresado una clara postura y apoyo a Hillary y de repudio al racismo de Trump.

Lo anterior podría resultar muy significativo para los medios informativos mexicanos. En nuestro país es clara la postura política que adoptan las grandes televisoras, las cadenas radiofónicas, y los diarios más influyentes, solo que lo hacen bajo un disfraz de neutralidad, lo cual mella el perfeccionamiento democrático mexicano.

El tema principal, el corazón de la contienda que está induciendo el posicionamiento del elector norteamericano, sobre todo las últimas semanas, es el racismo, la política antimigrante y el ataque a los mexicanos por parte del candidato republicano.

Las peculiaridades del proceso electoral estadunidense deben también tenerse en cuenta. El ganador del voto popular no necesariamente es el triunfador en el Colegio Electoral, que se compone con los 538 votos que los 50 estados y el Distrito de Colombia, tienen asignados con base a su población.

Otro factor que hará distinto este proceso es el voto de los latinos que representa el 15 por ciento del electorado y que quizá por primera ocasión sea el que decida la contienda. Este voto de acuerdo con los sondeos estadísticos está apoyando mayoritariamente a Clinton. En la composición de esta primera minoría, los de origen mexicano son la principal fuerza y su inclinación parece haberse decidido a favor de Hillary, por la postura del inefable Trump y su propuesta de construcción de un muro en la frontera sur.

Una de las lecciones que tenemos que obtener de la Democracia Norteamericana, una vez concluido el proceso de renovación del titular del Ejecutivo, es la unión y aceptación de resultados que prevalece después de las descalificaciones y tórridas batallas electorales, y que congrega a la sociedad norteamericana alrededor de sus instituciones, fundada en un proceso electoral confiable y legitimado.
* «A buen entendedor,

pocas palabras bastan».