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Elecciones Estado de México

  • Pedro de León Mojarro

Arrancó el proceso electoral 2017 en los estados de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz.

Las elecciones de este año y el que entra, se darán en un contexto nacional e internacional muy adverso; la situación actual del país está complicada.

Inseguridad, impunidad, finanzas y pobreza, amenazan la viabilidad económica y a la gobernabilidad del país en varias entidades. Junto a estas está la amenaza y la incierta relación con Estados Unidos.

Ninguna de las cuatro entidades que tendrán elecciones está exenta de estas amenazas.

La contienda más importante será la del Estado de México con 11 millones de electores registrados en la lista nominal, padrón electoral equivalente al de 11 estados del país.

En este Estado, los datos en materia de pobreza no son los mejores, según el Coneval, 7.2 por ciento se encuentra en pobreza extrema; ocupa el primer lugar en Incidencia Delictiva y Percepción de Inseguridad según el INEGI; y se encuentra en el lugar 22 en el Índice de Competitividad Estatal, según el IMCO.

Las últimas tres elecciones las ha ganado el PRI con una abstención del 55 por ciento en promedio, lo que significa que 20 por ciento de los electores deciden por el 80 por ciento. Se gana legalmente pero la legitimidad queda en entredicho.

Mucho se ha dicho que el Estado de México representa “la madre de todas las batallas”; que de esta elección depende el destino del PRI, que si Morena gana no habrá quien pare a AMLO.

Yo no lo veo así, la correlación fuerzas, según las encuestas actuales está prácticamente definida y decidida en tres tercios (PRI-PAN-Morena) y un remanente de 12 por ciento del PRD, que por cierto, por la vía de los hechos se ha convertido en la manzana de la discordia. Este partido tiene en sus manos la posibilidad de decidir quién gane de las tres fuerzas principales.

Lamentablemente y como siempre, no hubo posibilidad de acuerdo entre las distintas fuerzas políticas para impulsar un Gobierno de Coalición, que sea garantía de gobernabilidad y de recuperar la paz perdida que tanta falta hace en un Estado convulsionado, a pesar de la gran inversión que en el sexenio actual ha tenido.

Salvo lo que hagan los candidatos y sus partidos, el que gane lo hará con una tercera parte de los votantes, la diferencia no será mayor para nadie, seguramente con una cantidad enorme de impugnaciones porque las tres fuerzas, de acuerdo a sus intereses, se han propuesto “ganar a toda costa”. Por eso será una victoria pírrica.

Poco o nada se ha reflexionado en el ¿ganar para qué?, ¿gobernar cómo y con qué?, ¿con qué legitimidad? Este es el gran dilema en esta elección, como será en el 2018, si los partidos se proponen ganar al precio que sea.

De ahí la importancia de los acuerdos y de aceptar que cada vez se vuelve más urgente reconocer que una sola fuerza no puede gobernar. La crisis de las reformas del actual sexenio está en la división y desconfianza de todos contra todos.

P.D. NUEVO PROYECTO DE PAÍS. Es una propuesta del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas y otros: “Formulemos un programa común, agrupémonos en torno a él, y si… constituimos una mayoría, veamos quienes pueden encabezar… y quienes pueden formar las candidaturas que formalicen el cambio. Sin mayoría, no vale la pena el desgaste”. Coincido plenamente.

6 de abril 2017
Miembro de Unidos Podemos A.C. ZACATECAS

@Pdeleonm

www.pedrodeleon.mx