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Empoderamiento ciudadano y predial

  • Abraham Isaac Vergara Contreras

El empoderamiento ciudadano es un término que toma cada vez mayor peso en el ámbito de la sociedad y la política. Se puede hablar de múltiples niveles de empoderamiento al ciudadano; sin embargo, el pilar fundamental de esta reflexión se centra en temas de vivienda (urbanismo), ya que es una de las preocupaciones mayores de las familias tener un lugar donde vivir de manera digna y segura.

De acuerdo a cifras del INEGI cada año se construyen 900 mil viviendas, de las cuales 400 mil se encuentran en el mercado formal, es decir, pueden ser adquiridas mediante el Infonavit y los bancos, el resto se encuentran en el mercado ilegal (negro), en la economía informal donde participan las “mafias” de los gobiernos municipales, o que se encuentran sin títulos o que tienen una sobrerregulación impuesta por los municipios; quitando todo el poder de decisión a la gente.

Hoy, queda claro que el Gobierno ha abandonado el espacio público, me refiero por ejemplo a la construcción de banquetas, y se ha entrometido de lleno al espacio edificable; la razón es muy sencilla: el verdadero negocio ($) se encuentra en lo edificable y no en lo público.

La regulación impuesta por las autoridades a la vivienda ha generado un enorme daño, especialmente a las familias más pobres, ya que les han quitado la posibilidad de elección de dónde y cómo vivir, y los han marginado hacia zonas lejanas a sus lugares de trabajo y labores cotidianas, incrementado su gasto en medios de transporte y enfrentándolos a niveles de inseguridad mayores.

Una propuesta para “empoderar” al ciudadano es que el impuesto predial permanezca en las colonias en donde se recaude, de esta forma se podrá contar con recursos suficientes para mejorar la infraestructura adyacente a los espacios edificables y contar con los servicios adecuados para la población y mejorar su calidad de vida.

Durante el año pasado, los subsidios a la vivienda fueron menores en relación a años previos, la tendencia es claramente bajista, en el 2014 alcanzaban un nivel de 12 mil 600 millones de pesos, en el 2015 fueron de 11 mil 300 millones de pesos y en el 2016 fueron de 10 mil 500 millones de pesos cifras aproximadas de acuerdo a la información disponible en la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi).

Para el 2017 no se vislumbra un año diferente, por el contrario, con el recorte al presupuesto de la federación de cerca de 300 mil millones de pesos, los apoyos que otorga la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) serán menores a los otorgados durante 2016, se han apoyado alrededor de 800 pequeñas y medianas empresas (PyMe’s) desarrolladoras de 200 a mil casas por año y muy difícilmente se podrá rebasar el programa de garantías calculado en aproximadamente 500 millones de pesos.

Por lo que con estas cifras y con un 2017 poco alentador podemos preguntarnos si en verdad se ha logrado empoderar al ciudadano o simplemente es un discurso de los políticos para lograr objetivos personales y no un beneficio de y para la comunidad.

Es indispensable que el ciudadano luche pacíficamente por recuperar espacios y el ser representado adecuadamente por los gobernantes, el obtener mayores y mejores niveles de calidad de vida para lograr un desarrollo pleno de sus familias se debe iniciar con un círculo virtuoso donde el eje central sea la persona, aquella que está dispuesta a beneficiar a su comunidad, aquella que elige el bien común, aquella que tenga la capacidad y comprenda la necesidad de construir un mejor presente con base en sus decisiones.
*Coordinador de la Licenciatura en Contaduría y Gestión Empresarial de la IBERO.
abraham.vergara@ibero.mx.