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Emprendimiento e Innovación

  • Horizonte Económico

Miguel González Ibarra

  • Factor clave para hacer frente a la desaceleración económica creada por la incertidumbre

En el siglo XIX, en Francia, se comenzó a reconocer la importancia para el desarrollo y crecimiento económico del papel de agentes que contaban con un perfil favorable para aceptar correr riesgos y emprender nuevas actividades productivas. El término “entrepreneur” en francés ha dado origen a “entrepreneurship” en inglés y a emprendedor en español, para señalar a los pioneros que fungen como líderes tomadores de riesgo, que introducen innovaciones para impulsar la productividad y a la economía de un país.

El Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dedica su más reciente publicación electrónica a analizar la importancia de los emprendedores en los países latinoamericanos, que les podría permitir hacer frente a los desafíos actuales y futuros que plantea el siglo XXI.

Al respecto, destaca que si se llegan a mejorar las condiciones para el emprendimiento en todo el mundo se podrían generar 22 billones de dólares adicionales a la producción mundial (PIB), para lo cual se requiere generar un sistema que permita estimular la innovación y la generación de nuevas ideas. El ambiente apropiado para el desarrollo de los emprendedores es lo que ha permitido el repunte de las economías de Chile, Ruanda y Corea del Sur, generando un aumento en el empleo, un impulso a la productividad a largo plazo y un crecimiento económico sostenido.

El ecosistema favorable al emprendimiento requiere que exista liderazgo, cultura empresarial, mercado de capitales y demanda efectiva. Sin embargo, también es necesario que existan incentivos fiscales, servicios bancarios eficientes y agilidad en los procedimientos para abrir nuevos negocios y para garantizar la protección industrial. A su vez, los programas y políticas públicas para favorecer el emprendimiento deben orientarse a generar un ambiente que garantice le existencia de capital social, con un sistema de acompañamiento para los emprendedores, un entorno familiar y un círculo de amistades que apoyen al emprendedor y a la innovación, así como esquemas de cooperación y reciprocidad.

A nivel de infraestructura es indispensable que se cuente con un amplio acceso a la información y a redes sociales, tanto para difundir las innovaciones como para intercambiar ideas. Adicionalmente, se debe buscar la ausencia de factores y obstáculos que desincentivan el emprendimiento, como la corrupción, la inseguridad y una complicada burocracia.

A pesar de que pueda existir un ecosistema favorable, el emprendedor debe tener la capacidad de sobreponerse a los fracasos y para superar los obstáculos. En este sentido, las instituciones educativas deben inculcar de desarrollo de actitudes propicias para enfrentar los desafíos y dotar a los alumnos de una mentalidad emprendedora.

El impulso al emprendimiento y a la innovación es uno de los caminos que permitirán a México hacer frente al adverso panorama y a la incertidumbre mundial, así como entrar exitosamente a la cuarta revolución industrial. Sin embargo, de acuerdo al índice global del emprendimiento (GEI) que evalúa el ecosistema en ciento treinta y siete países y que da a conocer el Fomin, sitúa a México en el lugar setenta y uno, por debajo de otros países de la región como Chile, Colombia, Uruguay, Costa Rica, Panamá y
Barbados.
miggoib@unam.mx