imagotipo

En cantera y plata

  • Claudia Corichi

La cruda realidad después de la privatización: desastre en Pajaritos

poco más de diez días de la terrible explosión del complejo “Clorados III”, en Pajaritos, Veracruz, no solo quedan cenizas, víctimas y la evidencia de la ineficiencia de MexiChem para operar en “comodato”, lo que alguna vez fuera propiedad de PEMEX. Hasta ahora queda en suspenso la responsabilidad de la Sociedad Mexicana de Vinilo, así como las causas de la desgracia, e incluso el origen de los recursos que se presume habrán de fluir para su reparación. En el margen de esta tragedia, figuran los efectos de una reforma energética que parece haber crispado a la sociedad mexicana, para solo obtener males de ella.

Fue el 20 de abril, cuando una explosión, -que se sospecha producto de la falta de mantenimiento en válvulas-, cobró la vida de al menos 32 personas y dejó a más de un centenar heridos. Los testimonios revelan que desde las 10:00 de la mañana, los trabajadores tenían conocimiento de una “situación”; cinco horas más tarde, sin embargo, la tragedia sería irreversible.

Hasta hoy, poco se habla de que desde 2013, en el marco de la Reforma Energética, comenzó un proyecto para que Pajaritos fuese epítome de los beneficios de la inversión privada en el sector, para que la planta fuera de “clase mundial”. La beneficiaria de dicho contrato sería la constructora –ahora en grave debacle-, ICA, quien anunció una inversión de 210 millones de dólares para el mantenimiento y reconfiguración de una planta productora de policloruro de vinilo (PVC), y quien se sabe, presentaba rezago en las obras al momento del accidente.

La tragedia ha dejado perplejos no solo a los habitantes de Coatzacoalcos en Veracruz, a Pemex, a los trabajadores de la planta, o hasta las propias autoridades, sino que paradójicamente también a la Sociedad Petroquímica Mexicana de Vinilo –subsidiaria de MexiChem-, quien asegura no cuenta con los recursos ya no digamos para reactivar la actividad en “Clorados III”, sino también para reparar el daño a las víctimas.

Sin embargo, en su informe a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), con los resultados del cierre de 2015, Mexichem informó ingresos por cinco mil 708 millones de dólares durante el año pasado, un 2.8 por ciento más que los cinco mil 549 millones de dólares en 2014. El flujo operativo fue de 905 millones de dólares frente a los 818 millones de un año anterior.

En el marco de la discusión de la Ley de ingresos 2016 y en específico de la Ley de derechos, hice hincapié en su momento, sobre como el complejo Petroquímico conocido como “Pajaritos”, que había pasado a manos de la empresa MexiChem con un 58.46 por ciento de las acciones, monopoliza la producción de Cloruro de Vinilo en México, y que por dicha actividad, según documentos del proyecto de fusión, se proyectó una producción anual de casi 200 mil toneladas, lo que les genera una ganancia anual de poco más de 141 millones de dólares.

Sin embargo, en 2008, la empresa Oxy Vinyls realizó una evaluación operativa de la planta, esbozada en dos documentos que entregó a Mexichem: Pemex Pajaritos VCM III Plant assessment y Capital project budgetary investment estimates, en ella se daba cuenta que el comodato podría otorgar a MexiChem derechos sobre la planta de Pajaritos, que según diversos estudios de factibilidad, generarían ingresos por 13 millones de pesos diarios, es decir, la desincorporación de PEMEX, resultó en un negocio de cuatro mil 745 millones pesos anuales para beneficios de manos privadas.

Hasta ahora, y a pesar de que el pasado jueves 28 de abril, Mexichem tuvo que haber discutido el impacto de las pérdidas por el accidente durante el primer trimestre de reporte de ganancias, se especula, la empresa de Antonio del Valle, pretende crear un fideicomiso con el apoyo del Gobierno federal para reparar la planta y hacerla volver a su funcionamiento.

De concretarse tal secreto se estaría evidenciado la perversidad con la que opera la privatización del sector energético en México, pues es evidente que MexiChem estaría evadiendo su responsabilidad. No es posible que la iniciativa privada participe de las ganancias, y sea el dinero de la gente, los recursos de la nación los que terminen pagando por la ineficiencia de los primeros.

Urge que se responda a las víctimas y sus familias, y a la nación por el daño al patrimonio ante la omisión en el mantenimiento de la planta, estos son los resultados de la necedad, ahí está su reforma energética y sus resultados.