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En Cantera y Plata

  • Claudia Corichi

  • Claudia Corichi
  • Río 2016, la política detrás

A dos años de un estruendoso mundial de futbol que llegó en el peor momento para Dilma Rousseff, Brasil vuelve a ser el centro de la atención deportiva mundial, ahora como sede de los Juegos Olímpicos de “Río 2016”. Inaugurados en esta ocasión por un advenedizo Michel Temer cuya imagen diera la vuelta al mundo desde el viernes pasado por el enorme abucheo que le coreó el Maracaná, la polémica que rodea a esta justa deportiva ha sido única. En mi punto de vista, junto con el maravilloso y espectacular arranque, destaca positivamente la presencia de la Delegación de “competidores refugiados”, quienes fuertemente ovacionados se convierten en la primera escuadra de su tipo en asistir a este evento; hoy que ésta es una realidad brutal y creciente, ver esta delegación nos emociona y da un aliento a la toma de conciencia en el mundo entero.

México –como muchos países más- llega a estas Olimpiadas en medio de serios problemas internos. Las diferencias subsanadas en el último minuto entre la Conade y el Comité Olímpico Mexicano estuvieron a punto de dejar sin participación a toda la delegación nacional, sin embargo uno de los matices más notables ha estado del otro lado del televisor, donde millones de hogares han quedado en medio de la disputa entre el duopolio televisivo, y el poder del Carlos Slim, quien en esta ocasión monopolizando las transmisiones, las ha llevado del televisor, al internet. Una de las últimas controversias de la delegación al menos en redes, en el marco de la inauguración fue que los 101 elegantes deportistas mexicanos portaron un uniforme diseñado por Hugo Boss, con mascadas de Pineda Covalín, con un costo de aproximadamente 15 mil pesos cada uno, en un país donde la inversión en deporte es ínfima.

Hace unos años Brasil se determinó en ser una gran potencia mundial a la par de un referente en política social, avanzó un tiempo en ambos sentidos y quiso hacer de su nombre una marca. Río 2016, pasará a la historia como los primeros Juegos Olímpicos realizados en Sudamérica, sin embargo, es probable que dicho evento aumente la tensión social, y agrave la crisis política brasileña que amenaza con desbancar a la hasta ahora Presidenta Legal, Dilma Rousseff.

Brasil será por igual la primera nación del mundo en ser sede del evento deportivo mientras enfrenta una recesión económica, en especial la Ciudad de Río de Janeiro, pues ésta construyó su fortaleza a través de la industria petrolera que hoy agoniza. Esta situación ha sido señalada por los analistas, como un factor importante para acrecentar el malestar social, pues según una encuesta realizada por la empresa Datafolha, para más de la mitad de los ciudadanos, el 63 por ciento de la población, ser sede olímpica traerá más perjuicios que beneficios.

Una de las mayores preocupaciones en torno a los Juegos Olímpicos a nivel internacional ha sido el estrecho margen presupuestal del sistema de salud brasileño ante la grave incidencia del zika, que se suma a los riesgos sanitarios ya tradicionales de estos eventos, como lo son las enfermedades de transmisión sexual, hecho por el que varios países incluso, lanzaron alertas de viaje a sus connacionales que pretenden asistir a Río este agosto. Sin embargo, los primeros reportes sobre problemas en Río han estado centrados en la insuficiencia y calidad del transporte público para el traslado entre sedes deportivas, y problemas menores de inseguridad.

Otra singularidad política de Río, es que a pesar de que la Carta Olímpica señala que “no se permitirá ningún tipo de manifestación ni propaganda política, religiosa o racial”, la suspensión de la delegación de atletismo rusa ha sido fuertemente cuestionada por el Gobierno de Putin, quien posterior a la determinación del Comité Olímpico Internacional, se reunió con algunos de estos atletas y aprovecho la ocasión para cuestionar las motivaciones detrás de dicha decisión.

Para nosotros en México, que hemos arrancando las Olimpiadas casi de imprevisto, resta señalar que los serios escándalos de corrupción en la Conade y la designación del llamado “multiusos” Alfredo Castillo como su titular, -que bien es designado por Peña Nieto en Seguridad que en Deporte-, nos hablan de la falta de una estrategia, de la falta de una política de Estado del deporte, lo que deja a nuestros jóvenes en manos de esa cultura que hace apología al narcotráfico que tanto mal nos genera. A pesar del enorme esfuerzo de nuestros atletas, el nulo apoyo que el Gobierno federal ha otorgado al deporte nacional en los últimos 4 años, cobrará su factura en esta ocasión.