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En cantera y plata

  • Claudia Corichi

El laberinto de los impuestos

 

Hoy en el marco de las primeras discusiones en la Cámara de Diputados sobre la Ley de ingresos 2017, bien podríamos decir que el llamado a la progresividad en el cobro de impuestos, se ha difuminado por las acciones del SAT y Hacienda, quienes, en reiteradas ocasiones han sido señalados por condonar miles de millones de impuestos –sí, de esos que pagamos usted y yo siempre- a diversas empresas consentidas por el Gobierno federal. La gravedad de ello, es que mientras esos recursos desaparecen de las arcas públicas, son educación, salud, campo y agua los que más sentirán los recortes que el Ejecutivo dispuso para el presupuesto del próximo año.

Acciones sin justificación que poco contribuyen a la transparencia, a la rendición de cuentas, e incluso a evitar los conflictos de intereses, es en lo que se ha convertido el cobro de impuestos en México. Tan solo en el último año, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) condonó impuestos por 5 mil 653.9 millones de pesos a empresas como Industrias Campos Hermanos de la familia Hank González, Volkswagen, Simec, y la constructora Geo; igual que en su momento lo hizo con Televisa. Al parecer la política es disculpar de pago de impuestos a amigos del Ejecutivo.

El tema no es minúsculo, pues el SAT ha negado al menos en una veintena de veces responder a resoluciones del INAI para hacer pública información de cancelaciones y condonaciones de créditos fiscales que ha otorgado en años recientes. Apenas el año pasado, la Auditoría Superior de la Federación recalcó que además de ser esta dependencia la que más tuvo auditorías de revisión, se encontró que en la Cuenta Pública 2013, la dependencia federal devolvió indebidamente mil 123 millones de pesos a cuatro grandes empresas y un banco.

Un Informe de la organización Fundar, detalla que la condonación ha beneficiado principalmente a quienes tienen mayores adeudos, es decir mayor capacidad económica para hacer frente a sus obligaciones fiscales. Tan solo en el último año, más de mil 383 personas morales recibieron la condonación de créditos por un monto total de más de 4 mil millones, sin embargo solo el 1 por ciento de estas empresas acumularon el 85 por ciento del total de créditos condonados en este periodo.

Las irregularidades en el funcionamiento del cobro de impuesto no son novedad. Durante el sexenio de Calderón por ejemplo, el SAT no cobró a 15 contribuyentes sus adeudos por más de 46 mil millones de pesos.

La benevolencia del Ejecutivo, es grave y se da en los peores momentos, si consideramos que la economía del país ha dado un salto al vacío en su afán por despetrolizarse, pues tan solo en 2012, el 41 por ciento de los recursos venían de los ingresos petroleros, mientras que para 2017 se prevé toquen su mínimo, cubriendo menos del 12 por ciento del gasto público.

Y es que aunque la Reforma Fiscal previó este escenario y 2016 se ha convertido en el año récord en materia de recaudación de impuestos al cierre del primer semestre –captando cerca de 178 mil millones de pesos más de lo proyectado por el PEF vigente-, poco es lo que la Secretaría de Hacienda hizo por destinar estos ingresos a los fondos clave como lo son salud, educación, agricultura, agua, empleo etc., ya que ahora los recortes en estas áreas clave ascienden a los 239 mil millones de pesos para el siguiente año.

Especialistas han asegurado que el Presupuesto de 2017 será uno de los más complicados, ya que los ingresos tributarios solo van a crecer si la economía avanza y el crecimiento de México lleva estancado décadas.

En los países con mejor recaudación fiscal, la ciudadanía participa en sus obligaciones, conscientes de que pagar impuestos impacta positivamente en su calidad de vida, los sistemas están diseñados en equidad y con una visión de justicia. No podemos reducir fondos para salud, educación, empleo, o agua, es decir, políticas públicas con grandes beneficios sociales, mientras por la vía tributaria se otorgan beneficios injustificados a quienes no los merecen y bajo metodologías a las que ni si quiera por resolución del INAI se puede acceder.

La progresividad tributaria debe tener en claro que no solo es cobrar más a quien más tiene, sino que es cobrar sin reservas, ni distingos, sobre todo en tiempos de vacas flacas. El Ejecutivo -el SAT principalmente- deben tener claro que no motivan a la gente a pagar impuestos, cuando perdonan deudas millonarias a empresarios y aumentan impuestos a quienes a duras penas sobreviven. Las condonaciones fiscales deben ser explicadas ya, pues hasta ahora solo contribuyen a hacer más preocupante esa percepción generalizada sobre el favoritismo y la corrupción en México.