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En Cantera y Plata

  • Claudia Corichi

  • Claudia S Corichi
  • Las ciudades santuario en defensa de los migrantes

Trump ha pasado poco más de una semana en la Casa Blanca y ha confirmado que su discurso de odio será la política de la nueva administración en Washington. Y no se trata de un tema de gestión de compromisos de campaña, se trata de una guerra cultural en la que a México le han impuesto ser la contraparte. Sin embargo, a esta era de resistencia que comenzó desde el día uno con la “marcha de las mujeres”, se han sumado los gobernadores y alcaldes de las llamadas ciudades santuario, ésas que han decidido acoger dignamente a los migrantes, a pesar de las amenazas del Ejecutivo estadunidense.

A lo largo de las más de 300 administraciones identificadas por el ICE (Immigration and Customs Enforcement) se ha establecido como regla dar un trato justo, y no discriminatorio a los migrantes. En ellas, se puede trabajar sin reservas y las personas no son denunciadas con migración mientras permanezcan al margen de la ley. No es posible imaginar la economía de muchas de ellas sin el aporte de los migrantes; muchas están dispuestas, como diría el gobernador de California, Jerry Brown, a poner un muro para en que no entre Trump, en lugar de bloquear la entrada de migrantes. Y sí, la gran mayoría de estos lugares son gobernados por el partido Demócrata, por lo que es también un asunto político.

Han sido los funcionarios de Nueva York, Los Ángeles, Chicago (de las más pobladas de EU, y en las que la media es de al menos un millón de mexicanos) las que han alzado la voz en favor de las comunidades de migrantes, señalando que están preparadas para una larga batalla con la administración republicana, aun cuando las amenazas de cortar sus fondos son graves, pues las afectaciones por ejemplo para la ciudad de los rascacielos es de más de ocho mil millones de dólares en fondos federales para educación y transporte.

Sin embargo, se han percibido cambios en los últimos días, pues mientras que en 2016 el Departamento de Justicia declaró que el condado Miami-Dade era una comunidad santuario, hace unos días su alcalde republicano, Carlos Giménez ha dicho que no son una ciudad santuario pues comparten información con las autoridades federales, por lo que las redadas se han convertido en una realidad en las últimas horas.

Hoy más que nunca, promover alianzas y diálogo constante con los Estados y Gobiernos amigos de México en Estados Unidos es una jugada crucial para nuestro país, para nuestros intereses. Debemos apoyarnos de la ayuda de estas comunidades para proteger a los millones de mexicanos que se encuentran con miedo del otro lado de la frontera.

Por esa misma razón es que hay que impulsar el contacto directo con actores estratégicos de la sociedad civil, de las universidades, con las defensorías de derechos humanos, con actores en el poder judicial del país vecino. Debemos ser nosotros quienes contemos las historias de éxito y paz, para cerrar el camino a la retórica de odio y xenofobia.

Poco se ha hablado de la valiente acción de la jueza Ann Donnelly, quien el sábado pasado bloqueó parte del decreto del presidente Trump, al impedir deportaciones de viajeros de origen musulmán retenidos en aeropuertos de Estados Unidos, medida que demuestra que la batalla en tribunales podría ofrecer mucho si es bien aprovechada por nuestra diplomacia para defender a los connacionales.

Urge crear un frente nacional para defender el interés de México, debemos oponernos a estos actos hostiles.