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En Cantera y Plata

  • Claudia Corichi

  • Claudia S. Corichi
  • La resistencia por nuestro derecho a decidir

 

El próximo 26 de abril se cumplirán 10 años de una fecha histórica para las mujeres mexicanas, ese día se logró la despenalización del aborto antes de las 12 semanas de embarazo. Esto constituyó un avance único en el país, pues por vez primera, la maternidad fue reconocida como un derecho y no como una imposición. Sin embargo, la toma que realizamos de la tribuna de la Cámara Baja decenas de legisladoras el pasado jueves, ha dejado en evidencia que, a una década de distancia, seguimos resistiendo con voz fuerte y valiente.

El avance de la derecha parece tener hoy una firme apuesta por hacernos retroceder, pero no daremos un solo paso atrás. La era que comienza como decía Angela Davis el pasado 21 de enero, es de resistencia, en la que de ser necesario también habremos de luchar de este lado en contra de quienes pretenden excluirnos por ser mujeres, por pedir igualdad, por exigir un alto a la violencia, y a nunca más ser discriminadas.

Una vez más el aborto ha comprobado ser un tema tabú para nuestro Congreso, esto a pesar de que apenas un día antes, en razón del Día Internacional de las Mujeres, las consignas de cientos de legisladores –incluidos los del PAN- habían pugnado por el fin de la violencia de género y en favor de la igualdad.

Nuestra demanda es vigente y debe ser más pública que nunca, sobre todo frente aquellos intereses que amenazan nuestros derechos, y que en su momento representaron batallas contra la Suprema Corte de Justicia de la Nación, contra la Procuraduría General de la República y frente a la misma Comisión Nacional de los Derechos Humanos, quienes, a través de acciones de inconstitucionalidad, cuestionaron en sí mismo el principio propersona que no fue garantizado sino hasta con la reforma de 2011.

Se calcula que la penalización de los abortos en México llevó a que entre 1990 y 2013, más de dos mil 200 mujeres murieran por procedimientos clandestinos y mal practicados. De esta cifra se estima 279 fueron mujeres de entre 15 y 19 años, e incluso en 11 casos eran niñas de 10 a 14 años de edad. El año pasado el aborto fue la quinta causa de muerte materna en México, siendo el cien por ciento de estos fallecimientos producidos por aquellos procedimientos que se dieron bajo condiciones indebidas, en gran parte por las restricciones que rigen a 31 de las 32 entidades del país.

Esta situación es insostenible, pues se calcula que de las poco más de 174 mil mujeres que interrumpieron su embarazo en la última década en la Ciudad de México, un 42 por ciento según datos de la Secretaría de Salud Pública capitalina, procedían del Estado de México, Puebla, Hidalgo, e incluso Jalisco o Guanajuato, evidencia de que estas mujeres son obligadas a trasladarse cientos de kilómetros con gran riesgo, y onerosos gastos para poder ejercer su derecho a decidir sobre sus cuerpos, pero también para no ser perseguidas por la ley, pues organizaciones civiles han documentado más de 650 procesos judiciales contra mujeres por haber abortado, mientras que poco más de 700 mujeres más están en la cárcel acusadas de homicidio.

La lucha que dimos el jueves pasado y que habrá de librarse nuevamente mañana, es una por garantizar que las mujeres que sufran de violación puedan tener garantizado su derecho a un aborto seguro. Depende de todas nosotras el impedir que nos sean negados nuestros derechos, no permitiremos condicionamiento alguno para los derechos de todas.