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En Cantera y Plata

  • Claudia Corichi

  • El intocable Poder Judicial
  • Claudia S Corichi García

A parecer los ojos de la sociedad llevan años atentos del Poder Legislativo y el Ejecutivo, las demandas de cambios se concentran ahí. Sin embargo, poco se habla del laxo ambiente en el que vive el Poder Judicial, a pesar de que sentencia tras sentencia, la percepción de impunidad que tanto permea en la sociedad se delimita por la actuación de sus autoridades, como ha sido demostrado con el reciente caso del “juez Porky”, Anuar González Hemadi.

El Banco Mundial señala que uno de los “focos rojos” para la democracia del país es el Sistema Judicial. Según el Índice Mundial de Percepción de la Corrupción, México está reprobado con una calificación de 3.1, por lo que la idea de que las autoridades judiciales no combaten el crimen es constante.

Investigaciones de la Comisión Disciplinaria del Consejo de la Judicatura tienen documentados gravísimos casos que van desde la falsificación de firmas, hasta aquellos en los que se han comprobado sentencias “a modo”, todo en flagrante agravio a la justicia y a las personas.

Una revisión al trabajo del Poder Judicial devela que con una plantilla de 41 mil funcionarios, recursos por más de 63 mil millones de pesos, y una “carga de trabajo” promedio de casi 1.5 millones de casos para atender, se tiene un rezago de casi 700 mil casos anuales.

Verdad es que, en América Latina, México es uno de los países que tiene menos jueces y sobre ello habrá que hacer también una revisión cualitativa. Según el Centro de Estudios de Justicia de las Américas, en el país solo hay casi cuatro jueces por cada 100 mil habitantes, cuando la media regional supera los 22.

Si vemos lo que sucede en términos de igualdad la situación es alarmante. En México apenas superamos la decena de mujeres que han sido ministras de la Suprema Corte, mientras que en el Consejo de la Judicatura solo hay 29 por ciento de mujeres, en Tribunales Colegiados 19 por ciento, en Tribunales Unitarios también 19 por ciento, mientras que en Juzgados de Distrito, la presencia de mujeres apenas es de la quinta parte. Aún más alarmante es que en la actualidad, hay 13 Tribunales Estatales conformados solo por hombres y de 66 Magistraturas Electorales locales, solo en 14 casos se encuentran presentes mujeres.

En 2013, la Suprema Corte impulsó -a través de la excepcional Olga Sánchez Cordero-, el Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género, sin embargo, casos como el del amparo concedido a uno de los “Porkys”, develan cómo el Poder Judicial no lo aplica para estos temas, estando ausente la falta de ética y la observancia de los derechos humanos.

Casos importantísimos –y a los que llevo meses dándole seguimiento- son los de tortura sexual en México, en los que se hacen evidente, la falta de observancia de instrumentos internacionales como las Reglas de Tokio, o las de Bangkok, ambas directrices de la ONU para el tratamiento de los procesos de aprehensión, y el manejo de reclusas. Ni hablar de que muchas de ellas esperan una sentencia desde hace tres años o incluso desde hace 10 o 12 años. Si bien el  Nuevo Sistema de Justicia Penal pretende combatir el rezago, los que quedaron en el antiguo sistema están en el limbo.

Debemos exigir rendición de cuentas al Sistema Judicial, de ello depende que como ciudadanía procuremos justicia, y promovamos el fin a las violaciones de los derechos humanos. Urge que combatamos la impunidad y asumamos que en ello, todos los Poderes del Estado, todas las entidades públicas y también los ciudadanos, tenemos una tarea.
*Diputada federal por

Movimiento Ciudadano.