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En Cantera y Plata

  • Claudia Corichi

  • El jugoso turismo mexicano en EU
  • Claudia S. Corichi García

En medio de una profunda crisis política con Estados Unidos, mucho se ha hablado del impacto de ésta en la entrada de inversiones y divisas (remesas y turismo) a nuestro país. Sin embargo, una mirada a lo que contribuimos en la economía norteamericana con el turismo mexicano más allá del Río Bravo, deja en claro que quienes salen a vacacionar al país del norte dejan miles de millones de dólares anualmente, por lo que se trata de un potencial y jugoso mercado para otros países o para la industria turística nacional.

Cifras oficiales destacan que anualmente, 18 millones de mexicanos dejan a Estados Unidos cerca de 20 mil millones de dólares. De continuar con las políticas restrictivas para el ingreso de mexicanos, diversas agencias de viajes prevén pérdidas del 38 por ciento en 2018, mientras éstas podrían llegar al 42 por ciento para 2020 si el escenario antinmigrante continúa vigente en EU.

El año pasado, se registró el ingreso de poco más de 12 millones de mexicanos a EU con fines turísticos, mientras que otros 6 millones fueron viajeros de negocios. Es de destacar que Los Ángeles, Las Vegas y Nueva York, se encontraron dentro de los 10 destinos más visitados por mexicanos el año pasado. Y qué decir de ciudades como Mac Allen, San Antonio o incluso San Diego y Miami cuyos malls difícilmente se sostendrán sin las cuantiosas compras de algunos mexicanos.

Con la llega de Trump a Washington se endurecieron casi de manera inmediata las medidas para impedir el libre tránsito de turistas mexicanos a los Estados Unidos. Las principales acciones tomadas han sido dos: el rechazo de viajeros de manera arbitraría por agentes migratorios estadounidenses, y el endurecimiento de las prácticas consulares en el otorgamiento de visas, que han incluso llevado a reducir las vigencias de éstas, pero también a reducir los tiempos con la finalidad de bloquear su renovación.

Un estudio del New Policy Institute – North American  Center for Transborders Studies,  señala que el mercado turístico de mexicanos será uno de los más relevantes para los Estados Unidos en los próximos años, pues los vínculos geográficos y sociales son una ventaja sobre otros mercados.

Uno de los problemas más graves encontrados por el citado estudio, es que para incrementar los niveles de turismo entre México y EU, deben subsanarse las deficiencias que existen en los puertos de ingreso terrestres, en dónde la entrada vía automóvil o incluso peatonal pude ser tortuosa, lo que señalan es un freno para el desarrollo económico de las comunidades fronterizas de ambos lados de la frontera.

Si bien la política hostil de Trump, inhibe desde ya la llegada del turismo internacional, en el caso del turismo mexicano, y ante el inminente riesgo de perder un visado, se considera que los flujos bajen drásticamente en el corto plazo.

La política exterior, y la política turística de nuestro país, tienen en sus manos hacer uso del softpower, y llevar esos 20 mil millones de dólares a otros destinos inmersos en esa diversificación comercial y diplomática que llevamos años buscando. Para ello, necesitamos  que el Ejecutivo le dé la toma de esas decisiones a profesionales de ambos sectores, y no a amigos que vienen a aprender o a robar cómo algún ex mandatario estatal  estrenando puesto. EPN debe entender que tenemos poder económico suficiente para exigir un mejor trato del gobierno estadounidense, y evitar suplicar por su consideración.