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En el Museo Casa de Carranza / Acordanza / Tere Ponce

  • Acordanza: Tere Ponce De León

  • Se presentó el documental Urquizo Literario de Martín Tavarez Gutiérrez

Después de las vacaciones de invierno, vuelvo a tundir el teclado de la computadora para comentarles que el sábado 30 de enero en el Museo Casa de Carranza tuvo lugar una evocación del general Francisco L. Urquizo, de su personalidad y de sus libros con motivo de la presentación del documental Urquizo Literario, debido a Luis Martín Tavarez Gutiérrez, periodista, escritor y cronista de San Pedro de las Colonias, Coahuila, lugar de nacimiento del ilustre soldado de la Revolución, quien acompañó a Madero en la Decena Trágica y a don Venustiano Carranza en toda la epopeya de la revolución constitucionalista y más tarde en su trágico final en Tlaxcalantongo, donde Carranza fue asesinado… Tuve el honor de que el hijo del general Urquizo, Juan Manuel, me invitara como ponente para presentar el documental, al tiempo de hacer una semblanza de la literatura del general Francisco L. Urquizo… En el auditorio, el nutrido público que llenó materialmente la sala, estaba compuesto por descendientes de don Venustiano (en primera fila estaba su nieta Rosa Elia Carranza Prunes, radicada en el Distrito Federal), los descendientes del general Urquizo, además de Juan Manuel y su esposa María Esther Gómez de Urquizo. Sus dos hermanas: Margarita y Lourdes Urquizo con sus respectivas familias; miembros del ejército y de la aviación mexicana, ya que el gral. Urquizo fue secretario de la Defensa, fundador del Colegio Militar, creador del escuadrón 201 que peleó en la segunda guerra mundial; investigadores del Instituto de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, del cual fue fundador. Alumnos de la escuela Secundaria que lleva su nombre en este Distrito Federal, la señora Alma Tardiff, hija del escritor, periodista y diplomático Guillermo Tardiff, quien calificó al general Urquizo como el escritor “del soldado”… El presidente municipal de San Pedro de las Colonias Juan Francisco González González, quien viajó desde aquella ciudad a nuestra capital para estar presente en este evento, abrió la ceremonia con sentidas palabras. Después de que la banda de la Policía Bancaria e Industrial tocara honores militares al inicio de la ceremonia… Ya allí en la casa museo de don
Venustiano, templo de los ideales revolucionarios que quedaron plasmados en nuestra Constitución de 1917, de la lucha constitucionalista emprendida y llevada a cabo por el Varón de Cuatro Ciénegas, Coahuila, me referí a la obra literaria del general Francisco L. Urquizo al escribir su novela, cuentos memorias, ensayos y crónicas históricas sobre los soldados de la revolución, a tal punto que su novela Tropa Vieja está considerada una de las mejores que se escribieron sobre la Revolución Mexicana, ya que narra sucesos de armas como la revolución maderista de 1910, desde el punto de vista del soldado del Ejército Federal al servicio del Gobierno de Porfirio Díaz, al través de un soldado de levita, uno de tantos campesinos de la Laguna, Coahuila, atrapados en la famosa “leva”, un servicio militar forzoso que duraba cinco años, una especie de prisión militar en que estos jóvenes que caían en ese infortunio, eran adiestrados para formar parte de las fuerzas gubernamentales… Con un estilo directo, nos transmite la psicología de esos peones “lebrones” que el ejército levantaba para aumentar sus filas, de los soldados que por su pobreza o por un injusto incidente, tuvieron que pelear como fuerzas del gobierno contra sus hermanos, los libres, los que se alzan para pelear por su derecho conculcado por treinta años de régimen dictatorial… El general Urquizo conoció muy bien ese ejército a pesar que él inició su carrera al lado de don Francisco I. Madero. ¿Cómo fue posible? Porque el presidente Madero, a su triunfo, no licenció a las antiguas tropas federales, por el contrario, licenció al ejército que lo llevó al poder. Sin embargo algunos cuerpos revolucionarios maderistas, como el de Urquizo, pasaron a formar el Cuerpo de Rurales adscritos al entonces Ejército Federal… De esta forma, el general Urquizo conoció perfectamente las dos caras de la moneda militar: el ejército revolucionario y el Federal, antes que el general Huerta cometiera su atroz golpe de estado y magnicidio, obligando al entonces subteniente Urquizo a defeccionar y ofrecer sus servicios a don Venustiano Carranza, primer Jefe del Ejército constitucionalista… El conocer la vida, leyes, reglamentos y situación humana de los soldados de leva que ocupaba el Ejército Federal de Porfirio Díaz -leva cuya tradición el autor de Tropa Vieja hace arrancar desde los tiempos del General Antonio López de Santa Anna, le llevan a describir la vida de un cuartel del ejército porfirista al inicio de 1910. El personaje central Espiridión Sifuentes, soldado de leva, será primero recluta y luego soldado del 9ª Batallón de Infantería y nos contará en primera persona cómo fue que se hizo soldado. Su entrenamiento a base de castigos y cintarazos, le hace exclamar: “mi primer día de soldado fue malo y los demás fueron peores”. “A punta de trancazos lo hacen a uno soldado” nos dice. Sifuentes es un desesperanzado: “El soldado no tiene más obligación que sufrir, ni más derecho a que le den cinco tiros”. ”Nada me quedaba de lo que tenía: el pelo, el ánimo, la esperanza, todo perdido para siempre”. Los soldados se evaden de su realidad a través de la marihuana que les contrabandean sus “viejas”, y aún sus niños”… La vida de campaña de los “juanes”, de los federales, su pobreza, su “lealtad” a sus jefes, que los hace pelear contra los “alzados” a punta de pistola, más por miedo a perder la vida como desertores, que por odio, ya que no tienen esperanzas de redención, se describe en toda su crudeza… En la lectura de sus páginas podemos conocer la condición humana de los soldados, de sus “viejas”, las soldaderas, las estrategias de sus jefes y su ferocidad al querer aplastar una revolución, matando aún a la población civil…El general Urquizo ascendió en las filas carrancistas hasta ser General de Brigada y a ocupar puestos claves como la Comandancia de la Plaza de Veracruz y la ciudad de México, Jefe de Estado Mayor de la jefatura de operaciones en Veracruz (1913) y encargado del despacho de la Secretaría de Marina… Su lealtad inquebrantable hacia don Venustiano Carranza lo llevó a acompañarlo a su trágico viaje rumbo a Veracruz, después de que en 1920 el General Álvaro Obregón y la mayoría del ejército se rebelaron contra el presidente con motivo de la sucesión presidencial.. La noche trágica de la muerte de Carranza en Tlaxcalantongo, el general lo acompañaba. Gracias a su pluma y a su testimonio sabemos perfectamente qué fue lo que sucedió esa noche oscura donde imperó la traición y el miedo. A la muerte de su Jefe, el general Urquizo sufrió prisión y luego el exilio en Europa por muchos años (de 1920 hasta su reingreso a México y al ejército mexicano en los tiempos del general Lázaro Cárdenas. (1938)… Ese largo alejamiento de la patria le sirvió para convertirse en un escritor de fuste, cuyas obras nos atraen por su mirada esclarecedora hacia sucesos terribles de nuestra historia reciente… Mirar de lejos las cosas, en perspectiva y escribirlas para aclarar primeramente a sí mismo cómo sucedieron y por qué y reconstruir con palabras los hechos en su conjunto, a las personas, los caracteres que intervinieron en ellos, su modo de ser, su psicología, es tarea del escritor… Muchos soldados-escritores o escritores que fueron soldados necesitaron de esa lejanía, de esa distancia en el tiempo -la perspectiva- para escribir lo que se vivió, sublimándolo…. Necesitó esa perspectiva del exilio el viejo soldado Miguel de Cervantes para concebir El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (la cárcel fue su exilio). La distancia del tiempo y la edad hicieron que Bernal Díaz del Castillo cuajara en su retiro de Guatemala, su Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España…. En el exilio el general Urquizo se hizo escritor pero después, vuelto a su carrera militar, nunca dejó la pluma. Su prolífica obra comprende: “La muerte del Presidente Carranza en Tlaxcalantongo” (1932); “Don Venustiano Carranza, el hombre el político, el caudillo” (1935); “Morelos, genio militar de la Independencia” (1945); y “Páginas de la Revolución”, (1956)… En forma de cuentos, novelas, y memorias escribió “Lo incognoscible”, su primera novela escrita en Madrid, en 1923; “De la vida militar mexicana” (1930). “El primer crimen” (1933); “Mi tío Juan”, 1934; “H.D.T.U.P.” 1935; Charlas de sobremesa (1937), “Tropa vieja” (1943); “Cuentos y Leyendas”, 1945; “Ahora charlemos” (1949); “¡Viva Madero!” (1954); “Fui soldado de Levita, de esos de caballería” (1967) y sus memorias tituladas “De subteniente a General”, (1969)… En esta semana en que rememoramos la promulgación de la Constitución de 1917, fue muy provechoso recordar a un hombre que junto a los próceres Madero y Carranza hizo posible el triunfo de la revolución y el que los ideales políticos y sociales de ésta quedaran plasmados en nuestra Carta Magna, y dejara por escrito el testimonio veraz de esa época de nuestra historia reciente… Con toda razón sus restos reposan en la Rotonda de las Personas Ilustres.