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En la cancha

  • En la Cancha / Fernando Schwartz

EL retirarse de una pasión es una de las decisiones mas difíciles para cualquier ser humano.

Dejar de estar donde a uno le gusta y disfruta es un verdadero acertijo de tomar la determinación en tiempo y forma. Rafael Márquez es uno de los pilares en nuestra historia.

Es un hombre profesional, de calidad excepcional, pero con toda la admiración, respeto y cariño que me merece, el querer sí o sí el quinto mundial viene en perjuicio de la Selección Nacional y de él mismo.

La última impresión que queda en la retina es el último momento, y queremos tener en ese recuerdo al Rafa triunfador, el Rafa que conquistó Barcelona, el Rafa baluarte de la selección.

Es entendible la marca que persigue para estar en la historia, pero forzarla es lo menos que se necesita en este momento.

MÁRQUEZ, DESDE 1999

Lo conocí en 1999 con la Selección Mexicana. Fui testigo de su firma con el Mónaco, en Sumiya, en plena concentración de Confederaciones. Le visité en el Principado y de aquel joven imberbe a la figura que llegó a ser, simplemente hay que aplaudirle, porque nunca bajó los brazos, porque se sobrepuso a cualquier cantidad de lesiones musculares, por cuestiones genéticas, y porque su inteligencia para jugar al futbol es absoluta, ya que no hay nadie como él para leer el juego y poner esos trazos de 40 metros a espalda de la defensa. Un jugador excepcional, único mexicano en ganar la Champions y un defensa central reconocido en todo el mundo, que jugó en Francia, España e Italia, cumpliendo sueños y metas.

EL AMBIVALENTE EN SELECCIÓN

Altas y bajas ha vivido el capitán de la selección. Grandes goles de cabeza, como bizarras batallas, así como exacerbado en aquellas expulsiones frente a Cobi Jones, la jugada con Robben, la expulsión en Columbus o el desertar de Copa Oro, porque no se había llegado a la final. Situaciones ambivalente que aún ante todo, nos hace verle como un caudillo y un hombre que dejó todo por su representación, siendo ya justo el momento del adiós internacional y que los encargados tengan los pantalones de tomar la decisión por más dolorosa que sea, porque no es fácil, pero el futbol es colectivo y no individual.

DE MI PARTE

Lo he manifestado abiertamente. Mi relación con Rafa se quebró en el 2014. Nunca he sabido el motivo. Busqué a su representante Enrique Nieto y al propio Rafael para plantar cara y nunca lo permitieron. Si en algún momento les molestó una crítica o un escrito en estas páginas, créanme que fue con objetividad, ya que no me considero una persona mal intencionada y el periodismo que practico siempre ha sido bajo una línea ética. Me puedo equivocar en mis apreciaciones. Nadie es dueño de la verdad, no creo que lo expresado fuera tan grave para romper una estrecha relación profesional y personal. Sólo el destino dirá si nos volveremos a estrechar la mano, y toco este capitulo para aclarar que, aunque la relación fuera la de antes, mi pensamiento es el mismo. Rafa, llegó el momento de despedirse de Selección. No fuerces una situación compleja. Las piernas y el físico no son lo mismo para competir en el futbol actual, y así como tú de joven reclamaste un lugar en Copa América y Confederaciones 1999, así mismo por un logro personal no le quites el lugar a los que vienen detrás de ti, que añoran esa oportunidad y que el llevarte entre los 23 en condiciones complicadas, marginas esa chance que tú recibiste alguna vez.

Te escribo estas líneas con afecto y aprecio. En mí no cabe el rencor, a pesar de los desplantes de Nieto y tuyos propios con un servidor. Prefiero conservar en mi los grandes momentos que viví con tu futbol, elegancia y amistad. El rencor no permite avanzar y enferma el alma. Creo no hay necesidad y una vez más, el balón queda en tu cancha. TE deseo lo mejor.

PREGUNTA: ¿Debe tomar Rafa esta complicada decisión?

HASTA EL PRÓXIMO SILBATAZO

Comentarios: fschwartz@oem.com.mx 

Twitter: @fersch_4

PD:  Para ti y para Enrique Nieto QDLB.