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En Oaxaca, aplicar la ley, no negociarla / Horizonte económico / David Colmenares Páramo

  • David Colmenares

Nuevamente, problemas en Oaxaca. El viernes pasado, algunos miembros de la CNTE tomaron casetas y pararon varias escuelas, se habla de 60 por ciento, lo que trae nuevamente la incertidumbre para los padres de familia y los niños oaxaqueños, tan lastimados en los últimos lustros por las acciones sindicales. Hoy, las demandas son las de regresar al pasado, con todas las prebendas derivadas del control sindical de la estructura administrativa del Instituto.

También exigen negociaciones privadas, cuando ellos en su momento se cerraron las puertas. El Gobierno les ofrece diálogo. La consecuencia inmediata del paro considerado ilegal es que se descuente a los paristas, por primera vez en 23 años. En la medida que así se haga, las cosas estarán
mejor.

Utilizar el método Salazar Mendiguchia, que tan buenos resultados dio en Chiapas. Relataba Pablo Salazar que al llegar al Gobierno, la sección sindical lo “citó” a determinada hora para que recibiera su pliego petitorio, acompañado de los secretarios de Finanzas y de Gobierno, lo que por supuesto no aceptó. Después de un mes de sensibilizar a los ciudadanos respecto al inconveniente de dar algún beneficio adicional a los maestros que no cumplían con sus 200 días de trabajo al año, los citó el Secretario de Gobierno y éstos amenazaron con cerrar Tuxtla Gutiérrez si no se cumplían sus peticiones. Les contestó que podrían hacerlo, pero que si paraban no les pagarían y si bloqueaban la ciudad los meterían a la cárcel. Así lo hizo, y después las demandas se redujeron a las peticiones de libertad para los dirigentes detenidos, y se olvidaron de las demandas iniciales.

La Sección 22 se opone a la evaluación educativa, al pago de la nómina por medios electrónicos, a la creación del nuevo IEEPO y piden se regrese a la figura anterior, etcétera.

Primero, es irreversible la decisión tomada, por razones diversas, que vienen desde antes de la desconcentración educativa de 1992, el IEEPO funcionó con anarquía, dominado por los intereses de los dirigentes sindicales. No es secreto que las plazas se vendían, se cotizaba entre 150 mil y 200 mil pesos, se trata de gente que no tiene ninguna preparación y no va a pasar nunca los exámenes. Es forzosa la evaluación para tener mejores maestros y depurar de las aulas, aunque en otro empleo, a los que no tienen conocimientos para dar una clase.

Por otro lado, era evidente que dada la escasez de sucursales bancarias en Oaxaca, el IEEPO tenía una red de casi 300 pagadores habilitados, todos de la Sección 22, que eran el instrumento para cobrar el porcentaje -a veces la mitad del salario- de las plazas vendidas, para descontar a los maestros que no asistían a la marcha o al plantón, para cobrar cuotas extraordinarias fuera de la ley y para tener dominados a los maestros que sí querían cumplir con su labor. Por eso se oponen al pago por medios electrónicos, que está en la ley.

Por cierto, es una verdadera hazaña administrativa el que ya casi la totalidad de los pagos se vayan a realizar por medios electrónicos, y esto habrá que reconocérselo a los responsables en el nuevo IEEPO. Casi todos los maestros ya tienen su tarjeta y la han usado, incluso muchos de los líderes que se oponen a ella.

En conclusión, deben descontar los días faltados y ya no negociar “reposiciones” simuladas de los mismos, y si hay denuncias contra algunos líderes, pues a ejecutarlas. Aplicar la ley.

Lo anterior no implica que no haya dificultades, pero mientras siga en manos estatales la operación, deberá hacerse bien, la Federación deberá darle suficiencia a esos gastos, no solo a parte, y resolver el problema de los déficits heredados del FAEB.

brunodavidpau@yahoo.com.mx