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En riesgo el apoyo presupuestal a empresas sociales / Horizonte Económico / Carlos Loeza Manzanero

  • Carlos Loeza Manzanero

La atención a las Empresas Sociales ha sido una política pública desde décadas atrás y en términos formales se realizó hasta el año 2000, a través del organismo Fondo Nacional para Empresas en Solidaridad (Fonaes), que estuvo sectorizado a la Secretaría de Desarrollo Social, hasta ese año y a partir de 2001, fue resectorizado a la Secretaría de Economía.

Desde su creación, su objeto fue impulsar el trabajo productivo de los campesinos, indígenas y grupos populares de las áreas urbanas, mediante la promoción, fomento y financiamiento de apoyos a las actividades agrícolas, forestales, agroindustriales, extractivas, micro industriales y otras similares.

El apoyo a las empresas sociales se ha mantenido y expresado a través de diversas acciones para favorecer y consolidar los apoyos a las empresas del sector social, reconociendo que entre sus principales características destacan: dificultades para acceder al financiamiento, que los productos de las empresas sociales son concebidos de baja calidad y en general de limitada innovación tecnológica.

Las empresas del sector social priorizan su propio crecimiento, en general, no se vinculan con otras empresas, carecen de visión empresarial y gerencial, no se han consolidado como una opción de inclusión productiva, laboral y financiera.

En adición, las empresas sociales del sector financiero no han concluido su registro ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

El apoyo gubernamental a las empresas sociales se ha mantenido y el esquema formal y de apoyo ha evolucionado para dar lugar a la creación del Instituto Nacional de la Economía Social (Inaes), órgano desconcentrado de la Secretaría de Economía, que asumió las funciones de Fonaes, integrándose con los recursos financieros, materiales y humanos que estaban asignados a ese fondo.

A la fecha, la forma de financiamiento del gasto público ha registrado severas dificultades, resultado, principalmente, de la aguda disminución en el precio internacional del petróleo.

Lo anterior ha llevado a otro recorte en el gasto público, el pasado mes de febrero fue por un monto del orden de 130 mil millones de pesos y las expectativas de que las cotizaciones del crudo se mantengan deprimidas, han desembocado en una revisión de fondo en materia presupuestal.

La autoridad hacendaria ha señalado la necesidad de gastar menos y gastar mejor, cuya definición ha sido implantada, a partir de este año, al denominado Presupuesto Base Cero.

En consecuencia, queda en riesgo el apoyo a las empresas sociales y a pesar de la relevancia del sector es previsible una revisión hacia la baja, por lo menos en términos reales, del apoyo a las empresas sociales.

Al respecto, resulta necesario revisar los planteamientos relativos al sector de las empresas sociales, porque al margen de la complicación presupuestal, es improrrogable atender el esquema del empleo y precisamente las empresas sociales significan un instrumento fundamental en esa materia.

Para este año se estima que el crecimiento económico por moderado que sea, significará el mejor de los últimos cuatro años, estimado en un 2.5% y sin duda la atención a una prioridad tendría que ser el de las Empresas Sociales.