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Encíclica por el medio ambiente / Libertad Bajo Palabra / Pedro de León Mojarro

  • Pedro de León Mojarro

“…. limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la

eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar”

Francisco I
El día de ayer (4 de noviembre) por primera vez entraron al Senado dos obispos mexicanos. El motivo fue la lectura de la encíclica “Laudato si” (Alabado seas) del papa Francisco, que versa sobre lo que el pontífice llama “el cuidado de la casa común” que es la tierra y nuestro medio ambiente. (https://www.aciprensa.com/Docum/LaudatoSi.pdf).

Recientemente vivimos en México una situación de riesgo con el huracán “Patricia”, afortunadamente no tuvo el impacto anunciado debido a que, según lo explicó la CNA, entró por una área prácticamente despoblada y segundo el ojo del huracán se partió en dos al toparse con un filón de la Sierra Madre Occidental. Este como otros fenómenos naturales (tornados, sequías, inundaciones, heladas atípicas) que han azotado a nuestro país y al mundo se deben al cambio climático provocado por la contaminación y el mal uso de los recursos naturales que los seres humanos hemos hecho.

Como reza el dicho popular, “con la vara que midas, serás medido”, la madre tierra no ha hecho otra cosa, más que reaccionar al mal trato, irresponsable de nuestra parte, que le hemos dado.

El tema ambiental es uno que pocas veces se recuerda cuando no hay situaciones de riesgo o emergencia qué lamentar. Por eso es de celebrarse que el Papa haya elaborado una encíclica sobre un tema que, aunque fundamental para el sostenimiento de la vida humana, es poco atendido, principalmente por los países que más contribuyen al deterioro ambiental.

“…. si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos”, dice el papa Francisco I.

El mal manejo de residuos en distintas actividades industriales, es una de las fuentes más importantes de contaminación en nuestro planeta. Resulta necesario lograr un compromiso con el medio ambiente porque los sectores más vulnerables son los que pagan las peores consecuencias, como el Papa Francisco lo menciona en la encíclica, “la falta de reacciones ante nuestros hermanos es un signo de la pérdida de aquel sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda nuestra sociedad civil”.

Qué bueno que el líder de la religión más grande del mundo llama la atención a través de su encíclica sobre el riesgo que corre la humanidad si no revertimos el deterioro ambiental que hemos generado. El modelo de desarrollo debe considerar que no hay forma de vida posible si no tenemos lugar dónde habitar, por eso es indispensable registrar los costos ecológicos como saldo negativo de cualquier actividad económica.

Mientras no logremos un giro en esta visión será imposible revertir el deterioro de nuestro entorno, en este sentido, Francisco I nos invita a preguntarnos “¿qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?”

Desde las familias, la escuela, y el entorno social, hay que formularnos y responder esta pregunta, porque solo a partir de ahí es que podremos definir el estilo de vida que queremos y creemos más conveniente para nosotros, entendido como parte de un todo, que es la sociedad y el planeta que habitamos.

Ojalá nos demos el tiempo para leer este valioso documento, que constituye un llamado URGENTE a preservar y cuidar nuestro planeta y el medio ambiente, nuestra casa común.

Y si usted, lectora, lector querido, no tienen inconveniente, muchas gracias por sus amables comentarios y aportaciones, nos leemos el próximo jueves.

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*Miembro de Unidos Podemos A.C.