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Enemiga del libro

  • Leer la clave del poder: Andrea Balanzario Gutiérrez

La temporada de lluvias en México inicia el 15 de mayo y termina el 30 de noviembre. Si bien es cierto que el libro requiere un porcentaje de humedad ambiental para que las fibras del papel conserven la flexibilidad de las hojas, la humedad se incrementará en los días próximos del 25 por ciento de la temporada seca hasta el 90 por ciento o más.

Esta humedad favorece el crecimiento de hongos y de insectos que afectan en diversos grados al libro; las colecciones personales o familiares de libros requieren prestar atención al grado de humedad de los cuartos, bibliotecas, bodegas o cualquier espacio elegido para colocarlos. Conviene checar la ventilación y puntos de contacto con paredes o pisos para detectar puntos húmedos, asimismo, te recomiendo moverlos si han estado mucho tiempo sin circular, esto es, si tienen meses o años en un mismo lugar.

Los estantes cerrados o libreros cubiertos por puertas de cristal son espacios que tienen mayor riesgo de concentrar la humedad. Circular los libros, ventilar habitaciones o, si fuera necesario, se pueden comprar geles de sílice o deshumidificadores, todo depende del grado de humedad, orientación y cantidad de libros. Si no prestamos atención a la humedad en los próximos seis meses o más, podrían perderse cientos de libros que, si no los vamos a leer, podrían circular y encontrar a sus futuras lectoras en escuelas alejadas de nuestra ciudad, polo emisor de estos increíbles artefactos, pasaportes sin visa para mundos ajenos y maravillosos. Hoy te recomiendo estos ocho títulos, cómpralos, disfrútalos y, por favor, protégelos de la humedad: