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Energía eólica en México para la transición energética y el desarrollo sostenible

  • Raúl Aarón Pozos

Raúl Aarón Pozos Lanz

La generación de energías alternas y más limpias es fundamental para el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático.

A partir de la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, los líderes del mundo han unido esfuerzos para hacer frente a esta problemática que amenaza a los diferentes ecosistemas, especies y el porvenir de las generaciones futuras.

El objetivo número siete de la Agenda 2030 busca garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos; por su parte, el Acuerdo de París estableció como uno de sus principales fines limitar el aumento de la temperatura mundial a 1.5o C.

México ha sido uno de los principales impulsores de los temas de protección al medio ambiente en la agenda internacional. En el marco del Acuerdo de París, se comprometió a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 30 por ciento para el año 2020 y en 50 por ciento para el 2050.

Entre las acciones que el Gobierno mexicano ha implementado se encuentra la creación de la Ley de Transición Energética, que busca cambiar hacia una matriz energética renovable, más limpia y sustentable. Asimismo, la Reforma Energética promueve la diversificación de fuentes energéticas a efecto de terminar con la dependencia de combustibles fósiles.

La Ley General de Cambio Climático tiene como meta que para el año 2024, el 35 por ciento del total de la energía eléctrica se genere a partir de fuentes limpias.

Hoy, existen diversas alternativas para la generación de energía eléctrica que resultan más eficientes y mucho más baratas que tiempos atrás, como la energía eólica, la cual es generada por el viento y constituye una de las fuentes renovables más competitivas por los bajos costos de operación. Un parque eólico sólo necesita del viento para funcionar y éste es un recurso inagotable.

Ocupamos el lugar 21 en capacidad eólica a nivel mundial y el segundo en Latinoamérica. De acuerdo con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), México tiene 16 mil 148 Megawatts de capacidad de generación renovable. En cuanto a la energía eólica, específicamente, contamos con una capacidad instalada de 3 mil 073 Megawatts y se espera que aumente en 2018 a los 10 mil 811.

Se estima que para el 2017 se reducirá el consumo de combustóleo en 96 por ciento para la generación de electricidad, disminuyendo las tarifas eléctricas y contribuyendo al cuidado del medio ambiente y la reducción de gases de efecto invernadero.

Según la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE), cada Megawatt eólico instalado evita cada año la emisión de 2 mil 900 toneladas de CO2, además la instalación de parques eólicos no tiene impacto negativos para el medio ambiente.

La zona sur, comprendida por Oaxaca, Chiapas y Yucatán, es la de mayor potencial eólico, con una producción de 5 mil 279.3 Megawatts. Oaxaca es el que genera más megavatios con 5 564.

De acuerdo con México WindPower, entre 2015 y 2018, se estiman inversiones superiores a 12 mil millones de dólares en este rubro. Actualmente, la inversión en parques eólicos en el país supera los 6 mil millones.

Resulta imperativo fortalecer las políticas públicas que permitan transitar hacia una economía de energías limpias, un desarrollo sostenible y la lucha contra el cambio climático. Debemos aprovechar el potencial con el que cuenta nuestro país para generar energías limpias, ya que constituye un elemento clave para la competitividad y el progreso.