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Entre el radicalismo y la mano dura

  • Pedro Peñaloza

Por un mundo donde seamos

socialmente iguales, humanamente

diferentes y totalmente libres.

Rosa Luxemburgo

1. Maestros desbocados y funcionarios mudos. Los profesores agrupados en la CNTE se mueven con dinamismo y radicalismo. La ausencia de una política de integración democrática e incluyente ha dado como resultado que miles de maestros dependientes de la SEP se insubordinen y cuestionen lo que esencialmente es una reforma laboral y pongan en jaque algunas entidades del país. El error de cálculo de los inventores de esta iniciativa es que partían de un supuesto ya ahora inexistente y rebasado, a saber, que el corporativismo en el sindicato magisterial podría ser un elemento que aislara a las minorías disidentes y legitimara las acciones oficiales. Las fichas se movieron y el equipo gobernante no supo entender la nueva realidad. El encarcelamiento de Elba Esther Gordillo debilitó el margen de maniobra del grupo gobernante. Los tecnócratas prefirieron satanizar y sacrificar a la lideresa que permitir cuarteaduras en su proyecto. De esta manera, el Gobierno se quedó sin amortiguadores entre la disidencia y la representación de la cúpula sindical, lo cual había venido sucediendo desde la época en que Carlos Salinas le dio las gracias a Jonguitud Barrios e impuso a Gordillo.

Ahora, con ese vacío, la CNTE ha oscilado entre distintos interlocutores; en los tiempos recientes había sido Osorio Chong, hasta que llegó el joven inexperto Aurelio Nuño. Con el primero, la línea fue ceder, presionar, aguantar y conciliar. El inquilino de Bucareli quería ganar tiempo para la consumación legal de la reforma y por ello aparecía como dadivoso y dialoguista; una vez que se agotaron las concesiones y los apapachos se requería que un nuevo actor sacara el garrote, cuyo papel lo ha hecho magistralmente el joven imberbe Nuño. Está claro que el grupo compacto de Los Pinos había decidido concluir la vía dialoguista para mostrar su verdadero rostro, como lo ejemplifica el expediente del gobernador Peña Nieto en el Estado de México.

2. Entre la radicalidad y sectarismo. La CNTE se enfrenta ahora a un nuevo escenario y a ello tiene que atenerse. La correlación de fuerzas con el poder político no le es favorable. Los aliados del movimiento magisterial están dispersos y portan programas y tácticas contrastantes. El Poder Legislativo no es de ninguna manera una plataforma desde donde los disidentes puedan encontrar apoyo, el PRI y el PAN, impulsaron la reforma; y la llamada izquierda legislativa no tiene la menor idea de cómo vincular la lucha social con la lucha parlamentaria. La táctica que ha resuelto impulsar la CNTE es riesgosa, pero al parecer es su última carta, nos referimos a la confrontación directa con los mandarines del poder local y federal. El riesgo es altísimo, la clase gobernante cuenta con unos poderosos y aturdidores medios de comunicación que pueden favorecer el desprestigio y el aislamiento del movimiento magisterial. Seguir por la ruta del bloqueo de carreteras y avenidas se está convirtiendo en sucesivos retos a los cálculos y maniobras del peñismo. En los Estados de Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero, los procesos de confrontación tienden a convertir a la CNTE en una fuerza local y sin impacto nacional. Los ensayos que ha practicado la Policía Federal en la Ciudad de México -desalojos sin macanazos- generan debilidad en los profesores disidentes y envalentona a las fuerzas policíacas y a sus jefes. El Gobierno, a través de Nuño, ha decidido no ceder, la CNTE tendrá que valorar con mucho cuidado sus pasos siguientes, al menos que espere una insurrección de otros estamentos sociales. Cuidado. Se vienen tiempos duros.

pedropenaloza@yahoo.com/

Twitter: @pedro_penaloz