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Entre la Constitución y las elecciones

  • Jorge Schiaffino

Resultó fundamental que en el proceso de reforma constitucional del Distrito Federal, con el que se dio paso a la creación de la Ciudad de México y a la Promulgación de la Constitución Política de la Ciudad de México, se buscara un equilibrio y participación de las distintas fuerzas políticas que conviven en la Ciudad.

El PRI con la designación de los diputados y senadores, aunada a los representantes del Poder Ejecutivo Federal, logró una presencia significativa y de resultados frente a lo que de inicio parecía un escenario volcado al proyecto del Jefe de Gobierno y de las izquierdas en la entidad. Introduciendo sensatez, experiencia y civilidad a los debates; así como modificaciones y adiciones acertadas.

La realidad para el PRI es de un gran reto, ya que sus condiciones políticas son mínimas y su presencia como partido en la ciudad sigue estancada, sin la obtención o recuperación de sus números históricos y aún peor, sin que las decisiones del CEN tomadas hasta el momento animen a la militancia a identificarse con los liderazgos o las candidaturas de los últimos años.

Una vez promulgada la Constitución, lo inmediato será asegurar una Ley Electoral que acabe con los manejos sesgados de las autoridades y que se aproveche la ocasión para lograr una distritación electoral que asegure y garantice una mayor participación de la ciudadanía, la revisión de secciones fuera de rango y como en diversas ocasiones ya se ha señalado la depuración del Padrón Electoral; es decir, el PRI debe poner a trabajar y ocupar a las personas de mayor experiencia en las áreas técnicas que se encargan de revisar desde la forma en que se integran los distritos, los representantes en las juntas distritales y el registro federal de electores, y por supuesto quienes intervendrán en la elaboración de la nueva ley electoral de la ciudad para que eviten un mayor desastre para el partido.

Esa coordinación y resultados que logró César Camacho en la Constituyente deben permear ya que como institución, el partido se debe a más de un grupo o grupos que participan de sus decisiones e integración, la dirigencia local y la coordinación legislativa tienen ante sí, un reto y también la obligación de convocar, escuchar y proponer pensando en el bien ciudadano y en la viabilidad del partido. Ambas deben dejarse asesorar de los expertos y asumir las determinaciones de mayor solidez en cuanto al tema de las elecciones. Que exista un proyecto de partido.

Urgente es acudir con el presidente del INE y presentar las deficiencias que ha tenido la organización en las recientes elecciones, impulsar con fuerza la revisión de los elementos que dan certeza al proceso y preparar un gran equipo que pueda documentar anomalías y excesos que se presenten en los futuros procesos.

Como entidad de interés público, además de obligaciones se deben hacer valer los derechos que otorga la ley y exigir a las autoridades electorales lo que nos corresponde: mayor capacitación y educación cívica y electoral.

Valorar en conciencia a quienes se habrá de nombrar y que formarán parte del Comité Técnico de la redistritación.

Como en el caso del tema electoral, las leyes que se habrán de legislar para armonizarlas con el texto constitucional y que son de gran importancia, merecen que quienes detentan las diputaciones del PRI, realicen un estudio serio, histórico y viable, para las condiciones de la Ciudad de México. Todos ellos, temas que no podremos dejar de abordar y que esperamos ya se estén trabajando en la dirigencia y la coordinación parlamentaria del partido.

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Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx