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Entre libros | Pasos de diamantina | Lorena Avelar

  • Pasos de Diamantina: Lorena Avelar

Son muchos, pero pocos a la hora de empezar a montar nuestro espacio; hay manteles blancos, paneles cuadrados y huele a vegetación y a libros. Libros que esperan la atención de las miradas, las huellas en sus pastas y sus cantos, dentro de la gruta iluminada y el recinto.

Entre libros, hay un universo cromático, un pasillo interior hacia la eternidad de volúmenes, incidiendo, deshaciéndose por ver la luz de los paisajes, personajes enigmáticos e inolvidables, dentro de los pasillos que se recorren y conducen hacia universos, lecturas perpetuas y ensueños.

Entre libros se abre el mar y la fibra de los cuerpos, la entonación de melodías que crecen a lo lejos; un carrusel de enigmas, un centenar de cuentos y los libros en las manos. La sempiterna magia de los libros.

Entre libros, un mundo de papel y tinta, suficiente trayecto para deslizarse por las profundidades de uno mismo, por las simas y los cielos, suficiente para intentar descubrir lo que preside nuestro silencio. Suficientes estos mundos combados sobre sí y, al mismo tiempo abiertos al infinito. Estaciones, resúmenes de nosotros mismos, corazones amplificados, mundos completos, realizados, engendrados, cobijados por los libros.

Entre libros los autores y los textos, se van quedando en silencio, se guarda para predecir las páginas que se lanzan hacia despoblados desiertos, pero que viven y tienen ansia, prisa por seguir el camino y vagar por las habitaciones, por hogares y, dejar el pequeño rumor de sus nombres.

Entre libros, el umbral se abre: los caminos suben hacia los páramos, se proyectan hacia playas habitadas, hacia junglas y hacia selvas. Entre libros uno podría vivir y contentarse con muy poco y, andar con Pasos de diamantina hacia su encuentro.

/arm