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Entre lo global y lo local, inesperadas secuelas

  • Rebecca Arenas

Hace algunos años se transmitía por la radio un anuncio simpatiquísimo por la voz nasal de quien daba el mensaje: “Ya no hay un lugar lejos” aseguraba queriendo enfatizar las inevitables secuelas que provocan las actitudes irresponsables y poco solidarias de una comunidad: Talar árboles, quemar llantas, tirar basura en la calle, romper luminarias, LO GLOBAL Y LO LOCAL dañar cabinas telefónicas y demás ruindades.

Esta referencia viene a colación, porque así como un mal actuar comunitario genera perjuicios domésticos, dolorosos, en un ámbito local, de igual forma muchos importantes acontecimientos de carácter mundial, de los cuales sabemos por la formidable plataforma digital que hoy impera en el mundo, pocas veces nos ponemos a pensar que lo que se diga, se acuerde o se realice en otros ámbitos, podría terminar influyendo en nuestra vida diaria. Si, en nuestra vida mexicana.

Un ejemplo breve. La realización de la 47 Asamblea General de la Organización de Estados Americano (OEA), con sede en Cancún, Quintana Roo, inició con la sombra de la crisis que atraviesa Venezuela desde hace ya varios años, polarización acrecentada en los últimos meses, por la muerte de cientos de civiles por las fuerzas armadas, por la escasez de alimentos, por la libertad de expresión severamente castigada y la gota que derramó el vaso, la decisión del presidente Maduro de instaurar una Asamblea Constituyente, derogando la Asamblea vigente, la que a pesar de haber tenido en contra todo el poder y los recursos del gobierno de Maduro, logró ganar ampliamente las elecciones, le ganó con el voto mayoritario del pueblo venezolano.

La respuesta arbitraria de Nicolás Maduro, ha generado confrontación entre la ciudadanía venezolana y el gobierno y seguidores de Maduro, llegando a niveles insostenibles. De ahí que un punto nodal de la agenda de la Asamblea General de la OEA fuera Venezuela, formulando un llamado de todos los países miembros al presidente Nicolás Maduro, a que reconsidere la integración de su Asamblea Constituyente, a que garantice el respeto a los derechos humanos y acepte entablar un diálogo con la oposición con la facilitación de un grupo de países.

Al conocer el pronunciamiento de la OEA, la canciller venezolana, Delcy Rodríguez abandonó la reunión, no sin antes afirmar que el gobierno venezolano de Maduro “no reconoce ni la presente reunión, ni las resultas cualesquiera que ellas fuesen. Venezuela no reconoce ningún producto que venga de esta organización”. Si no reconoce a la OEA, entonces para qué acudió a la reunión, preguntaría hasta el más despistado.

Analizar con seriedad lo que ocurre en el mundo, siempre será un referente de utilidad y beneficio para toda sociedad. Mucho de lo que hoy está ocurriendo en diversas regiones del planeta, terminará afectando, a veces para bien, otras no, a nuestro país.

Un ejercicio que se me ocurre compartir con los lectores, es analizar qué hay detrás de algunos acontecimientos actuales y si generarían consecuencias para nuestro país, mencionaré solo cuatro: 1. La vuelta del terrorismo a Colombia, 2. la reunión, esta semana, entre funcionarios de defensa de Estados Unidos con una delegación mexicana en Tapachula, Chiapas, para discutir el compromiso de México de asegurar su frontera sur para mantener “a raya” tanto a la delincuencia organizada como a los migrantes centroamericanos. 3. El “revire” de Trump respecto al acuerdo de acercamiento con Cuba, signado por Obama. 4. Si por cansancio o desconfianza electoral, los votantes emitiéramos mayoritariamente un voto de castigo, y el elegido se pareciera a Nicolás Maduro?.
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