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“Entre los individuos como entre las naciones…

  • Gabriela Mora

… EL RESPETO AL DERECHO AJENO, ES LA PAZ”
Una frase indudablemente respetable, clara y contundente sobre la soberanía nacional, y que quizá nunca como ahora tiene tanta razón…

Y si, la verdad es que, por mucho que sean nuestros vecinos del norte, pese a la ofensas y alharacas de Donald Trump –a palabras necias, oídos sordos-, lo cierto es que nunca debimos habernos metido tanto en la campaña presidencial de aquel país, en fin…

No obstante, la realidad es que inexplicablemente un personaje inexperto, maleducado, políticamente incorrecto, opaco en sus finanzas, grosero, hiriente, mentiroso, populista y demás cualidades como lo es Trump, no solo sorprendió al mundo cuando ganó la nominación republicana entre más de 17 contendientes, sino que se mantuvo en la competencia y hoy es ya presidente electo de Estados Unidos…

Entre muchas de las lecciones que nos deja esta elección radica en el grado de desprecio que millones de estadunidenses le tienen al sistema político de su país, de lo cual concluimos que cualquiera podría haber llegado: pese a su grado de idiotez y las innumerables expresiones de desdén del candidato electo, nada fue suficiente ni contundente para perder el apoyo de un porcentaje inquietantemente alto de electores. El punto es que un candidato tan poco adecuado como Trump ha podido alcanzar la llegada a la Casa Blanca y ciertamente la culpa no la tiene él, sino una novedosa corriente llamada “trumpismo” de la que se ha dicho es “un coctel de odio y fascismo repleto de mentiras e incoherencias, confeccionado sobre la marcha por Trump y sus aduladores en un proceso febril de incitación mutua”…

No obstante, lo sucedido esta semana en Estados Unidos es una llamada de atención para todo el mundo: ¿Qué hemos hecho, hasta dónde hemos llegado? En momentos como este en que es evidente la decadencia y una crisis en muchos de los aspectos del ser humano, es cierto que la respuesta a los problemas del hombre se encuentra dentro de nosotros mismos, no afuera, es así que no es un político ni un líder la solución, se trata de sanar internamente y hoy nuestra sociedad mundial requiere y evidentemente la estadunidense en mayor proporción, tolerancia, comprensión, afinidad, compasión, empatía, además de sensibilidad y amor…

Hoy, después de la lección mundial que un país nos ha dejado, hemos procedido a concluir que este Donald Trump no es todopoderoso ante el mundo; sin embargo, nosotros, esta sociedad, sí puede ser el inicio del cambio, tenemos la posibilidad de ser el centro de la transformación, somos la solución: en definitiva, el sistema demócrata no ha sido el camino, pero la sociedad sí representa la respuesta.

En México y hoy en Estados Unidos, hemos visto ya que la democracia no es perfecta y que quienes tenemos la oportunidad de elegir, fácilmente nos dejamos convencer por  populistas demagogos; es hora de analizar nuestra parte, cambiar nuestras prioridades, admitir que los vecinos del norte no son el país ideal en el que impera Disneylandia y donde vive el pato Donald y al que gobernará su tocayo Donald pero Trump…

Pese a todas las expectativas, ganó Trump… Hagamos caso de la infinidad de mensajes que han salido a raíz de este evento y cómo ven si los mexicanos en lugar de sentir la derrota del vecino, nos vamos a trabajar con más ganas, qué tal si en verdad comenzamos a consumir lo hecho en México, retomemos viejos tiempos y vayamos al mercado, una buena propuesta sería viajar a nuestra República -aunque por razones de seguridad está complicado-, evitemos vacaciones fuera de nuestro país; trabajemos en contra de la inmigración y busquemos más bien que nuestra mano de obra se quede aquí de manera legal trabajando por México para sacar este país adelante… seamos objetivos, reconozcamos que si en el mundo no nos quieren por corruptos, tramposos, borrachos, etcétera -reconocemos que muchas veces tienen razón-, hagamos un esfuerzo por cambiar.

Tenemos el ejemplo de grandes naciones que han superado y resurgido derivado de momentos de crisis, tenemos la oportunidad de cambiar, retomemos nuestra nacionalidad, el civismo y el nacionalismo que tanto se ha perdido… Allá los vecinos del norte que hagan su parte, ellos eligieron y no nos corresponde…
gamogui@hotmail.com