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Entre Piernas y Telones / Bajo la mirada de las moscas

  • Entre Piernas y Telones : Claudia Romero

  • Más de la dramaturgia quebecua

Hugo Hernández / El Sol de México

Casi sin temor a equivocarme, podría decir que Michel Marc Bouchard es en la actualidad uno de los dramaturgos originarios de Quebec más importantes y conocidos en el mundo.

Sus obras se han presentado en materialmente escenarios de todo el orbe, a lo que hay que sumar sus versiones cinematográficas, que le han dado una inmensa proyección.

A México sus textos llegaron de la mano de excelentes montajes encabezados, en su mayoría, por Boris Shoemann, quien se ha ubicado como el promotor e impulsor principal en nuestro país de la excelente dramaturgia quebecua contemporánea, no solo con puestas en escena, sino también con la publicación de sus textos, he incluso su presencia en nuestro país para cursos y actividades promocionales.

Los endebles, Tom en la granja y Los caminos de los pasos peligrosos, son tres ejemplos de la calidad de sus textos, que en manos de Boris han dado montajes memorables.

Hoy, la dupla Bouchard-Shoemann vuelve a captar la atención con el montaje de Bajo la mirada de las moscas, que se presenta, de alguna manera, como homenaje a Pilar Pellicer.

Cómo en otras obras de Bouchard, en ésta el entorno también es capital para el desarrollo de la trama. Bruno, quien vive sometido a su madre, un día abandona la casa materna por un breve tiempo durante el cual se enamora de Dócil, una chica libre que le hace ver la vida de un modo distinto y nacen en él deseos de independizarse, lo cual, obviamente, desata una crisis familiar.

La casa familiar se ubica en un gran terreno rodeado de granjas porcícolas, lo cual provoca la presencia permanente de moscas, millones quizá, que marcan la vida de cada una de las
personas.

Como un símbolo de ese entorno que acecha, amenaza y destruye esa sombra de las moscas marca la vida de esta familia que, paradójicamente, habita un hogar impoluto, perfectamente representado por la blanca escenografía creada por
Xóchitl González.

Un gusto ver a Pilar Pellicer nuevamente en teatro, medio en el que ha cosechado algunos de los grandes triunfos de su carrera. Acompañada aquí por actores que, aunque jóvenes, tienen ya una larga y muy sólida trayectoria, como  Antón Araiza, Constantino Morán y Teté Espinoza, quien una vez más, como en Wenses y Lala, brilla enormemente en esta puesta en escena.

Completan el elenco Miguel Romero, Pilar Bolivier, Mercedes Olea y Estefanie Izquierdo. Bajo la sombra de las moscas se presenta en el teatro El galeón, del Centro Cultural del
Bosque, hasta el 7 de febrero.

por Claudia Romero

Mucho escuché el año pasado sobre esta puesta en escena. Lo peor y lo mejor. Evidentemente no podía perdérmela. No esperaba nada, puesto que las opiniones eran encontradas. Lo primero que me llamó la atención fue que en el programa de mano, solo uno de los personajes tiene nombre, otra un apodo y los demás se conocen por la relación que tienen con el que tiene nombre.

La madre espera a su hijo Bruno, desaparecido desde hace tres días, ella está en compañía del primo. Bruno llega con una novia a quien él ha decidido llamar Dócil. La familia es adinerada y dueña de una enorme porqueriza, la historia se desarrolla dentro de la casa, impoluta, por cierto. La relación entre Bruno y su primo es bastante extraña y de una codependencia enferma. La presencia de los personajes más, “el médico” y su esposa, terminan por develar la maldad de esta sociedad que se desarrolla bajo la mirada de
las moscas.

Boris Schoemann, el director de la obra es un gran conocedor del autor, Michel Marc Bouchard. De él y bajo la dirección de Boris hemos visto Tom en la Granja y Los Endebles. Pilar Pellicer, quien hace el papel de la madre impulsa este proyecto y lo saca adelante. Pues bien, a mí no me gustó este montaje. En primer lugar, me parece que el hecho de mover al protagonista al papel de la madre es un gran error. Desvía la atención y da la impresión de estar siguiendo pistas falsas. Otro elemento que me desconcertó, era que estaba escuchando un texto y estaba viendo otra obra. Es decir, creo que hay un humor negro tratado como melodrama y nunca supe a qué poner atención, pues constantemente me chocaba lo que oía con lo que veía. La entrada del último personaje, la esposa interpretada por Pilar Boliver, me lo aclaró todo. En una de sus actuaciones más medidas, Pilar asienta todo, le da el toque que yo digo, debió tener toda la obra para dar el giro final.  En fin, una puesta en escena que si bien no me gustó, disfruté porque aprendí mucho. Un excelente elenco, pero en un barco que iba en otra dirección. Quizá estoy totalmente equivocada, porque como aclaré antes, Boris es quien más conoce a este autor en México y quien levantó el proyecto fue Pilar Pellicer, pero me hubiera encantado ver esto dirigido por Tarantino o mejor aún por
Angélica Rogel.

Bajo la Mirada de las Moscas está, de miércoles a domingo, en el teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque. Vaya a verla. A ver usted qué
piensa.