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Entrevista con Carlos Barragán y Salvatierra

  • Derecho Familiar / Julián Güitrón Fuentevilla

POR JULIÁN GÜITRÓN FUENTEVILLA
El maestro Carlos Ernesto Barragán y Salvatierra no escatima su tiempo para transmitirnos su experiencia, sus conocimientos, siempre de primer nivel y que en esta ocasión veremos las perspectivas y realidades de los juicios orales penales en México.
¿Qué opinas del juicio oral?

No es ninguna novedad, ya que en los juzgados de paz se manejó el sistema oral; realmente ya se tiene experiencia con este tipo de procesos.
¿En qué consistían los juzgados orales?

Los juzgados de paz ya no existen en la Ciudad de México, ni tampoco los juzgados populares, desaparecieron con raíz de la creación de la Ley de Funcionarios Públicos, donde pierde toda posibilidad de existencia el jurado popular. Si nos vamos a cosas tan triviales como las películas de Cantinflas o de Tin Tan, veríamos lo que en ese momento era un auténtico juicio oral; así era y así va a ser, claro, con algunas limitaciones.
¿Siempre fueron juicios escritos?

Eran juicios mixtos -dice el maestro Barragán- porque eran orales y lo que hacían era transcribirse en máquina de escribir o computadora, entonces eran orales-escritos; pero realmente las peticiones, las audiencias eran orales y se transcribían. Ahora las audiencias van a ser orales y se van a grabar. Anteriormente había, en el sistema mixto, más participación por parte del secretario del juez calificando y ahora no, ya que es bastante más ágil en ese aspecto el desarrollo de un proceso. Ya nadie califica, se interroga y mientras que la contraparte no objete, se puede seguir interrogando o contrainterrogando. En el caso de una objeción es cuando el juez va, en ese momento, a determinar si procede o no y si está bien fundada, porque puede decir que efectivamente procede la objeción, pero si no fue fundada bien, no le dará entrada. Entonces aquí, el juez y las partes deben estar muy atentas y es la única forma que en algún momento dado el juez pueda intervenir. Lo que estamos viviendo en la República Mexicana es que no existe un criterio. Ya tenemos un Código Nacional, pero no un criterio, aunque es el mismo procedimiento. Estamos viendo que el Estado de México actúa de una forma, Guanajuato de otra, Ciudad de México de otra; cada territorio maneja un criterio totalmente diferente del juicio oral y al final, aunque estamos basándonos en un mismo Código de Procedimientos, en algún momento podemos encontrarnos con situaciones hasta caprichosas, que pueden ser de un juez, porque ese haya sido su criterio en esa región.
EL PROCESO ORAL PENAL DEBE SER MIXTO

Es muy importante lo que acaba de decir el maestro Barragán porque estamos precisamente analizando cómo han sido en el pasado los juicios penales y él, con toda propiedad, califica del pasado y el presente, de que no se puede hablar de oralidad, sino él usa la palabra “mixto”, lo que significa que en el pasado las actas eran en las máquinas mecánicas que escribían y hoy se van a filmar, pero definitivamente habrá cosas
escritas.
¿Hasta dónde la justicia oral penal está funcionando para que todos los juicios, todas las denuncias lleguen al juicio oral penal?

En donde se está dando es en audiencias intermedias, que son la depuración, el ofrecimiento de pruebas y la admisión, que en un momento dado dotan de mucho trabajo los juzgados y los asfixian. Dentro de las bondades que se le pueden ver al sistema mixto es que aquí teníamos una consignación del plazo, una instrucción, y aunque se tardara 15 años, eran actos consecutivos; aquí también se habla de consecutivos, pero dentro de una agenda, lo que significa que será cuando haya salas o cuando haya jueces.
LA ESENCIA ES LA NEGOCIACIÓN DE LA CULPABILIDAD

Todo el año 2015 los jueces han estado trabajando en asuntos de querella o de baja penalidad. Llegó un momento en que no tenían trabajo y tuvieron que aumentarles los delitos para que tuvieran más trabajo, pero hasta este momento no se ha dado un solo juicio oral en la Ciudad de México; todo se ha negociado, que no es malo en función de que no tenemos una carga de trabajo.
¿Se pueden negociar los delitos graves?

En algunos casos la confesión del responsable ayuda, porque en vez de 20 años le ponen 10 y sale en seis, ya que es el Ministerio Público quien tiene la facultad de hacerlo. Es una rareza, porque el juez es un simple testigo de piedra. Lo que el juez debe de hacer es decirle que si renuncia a sus derechos, renuncia a sus garantías y renuncia al juicio oral. Excepto la delincuencia organizada, porque aunque se confiesen culpables no se les va a conceder ningún beneficio.
¿Se podrían negociar los delitos graves que no fueran delincuencia organizada?

Responde el maestro Barragán que efectivamente y pone como ejemplo una violación en función de la penalidad: Considerando que desaparece lo que es grave o no es grave o de altísima penalidad, al violador se le dice que si se va al juicio oral, el riesgo es que se le puede imponer una pena de 40 a 50 años, por ejemplo; pero si se confiesa, en la etapa intermedia se podrá solicitar que se le pongan solo 15 años y, dependiendo de la buena conducta y sin llegar a juicio, el beneficio será la reducción de 35 años y eso lo puede asegurar el Ministerio Público.
¿Esto puede ser en delitos locales y federales?

Sí, porque hay que recordar que queda un solo Código Nacional. Las perspectivas que se comentaban, por ejemplo, en el Distrito Federal vemos que está funcionando bien a nivel de jueces, quizás la Procuraduría todavía no está a la altura del sistema, lo que significa que en muchas ocasiones está llevando lo que es sistema mixto o averiguación previa y está llevando carpeta de investigación. Hay ocasiones en que el Ministerio Público prefiere calificar un robo simple, que es de querella, en vez de mandarlo a un juzgado penal o abrir una carpeta de investigación, y no meterse en problemas y hacerlo de oficio.

¿Qué podrías sugerir para que se insista en no llegar al juicio oral?

Dice el maestro Barragán que lo fundamental es mentalizar a los operadores. Que el defensor entienda que no tiene que llegar al juicio oral si no se tiene la necesidad. El problema es la mentalidad que deben tener todos los operadores y los jueces para aprovecharlo. El problema de los jueces es que no se saben imponer en una audiencia; no se trata de golpear gente o de ser prepotente, sino que haya orden y que se respete, porque si al juez se le va el proceso, se vuelve un desorden completo.
ES UNA LABOR QUE REQUIERE LA PARTICIPACIÓN DE TODOS PARA QUE LA JUSTICIA ORAL SEA RÁPIDA Y SENCILLA

La prospectiva de prevención es muy complicada porque esto solo se puede dar sobre la marcha. Desafortunadamente no podemos prever qué es lo que va suceder en un año o en dos en este sistema. La actuación de los procesados, los defensores, el Ministerio Público, la Procuraduría y los jueces. Si va a haber una unificación, si realmente van a luchar por el sistema o cada quien va a trabajar por su cuenta y riesgo o van a entorpecer el sistema, porque es un procedimiento que puede ser tan rápido y sencillo.
¿Presunción de inocencia?

Los sujetos, las instituciones que van a intervenir están preparados para este cambio tan importante de un sistema inquisitorial del principio de presunción de inocencia y que no era lo más importante y el sujeto activo del delito tampoco y ahora en este cambio de 180 grados ¿qué podemos recibir de este nuevo sistema?
¿Ocho años fueron suficientes?

El maestro Carlos Ernesto Barragán nos señala los antecedentes, en donde dice que la Constitución marcó que se tenía ocho años para cambiar de sistema, en dónde se tenía que practicar y en dónde hubo un adormilamiento de parte de todos los Poderes, el tiempo fue exagerado ya que todo el mundo decía, faltan cuatro años, faltan tres y hasta que llegamos a la cuenta de cero y entonces nos dimos cuenta de todas las carencias y problemas insalvables. De alguna manera se está tratando de improvisar por la falta de conocimientos más que de recursos. Nos costó dinero a todos los que pagamos impuestos, se dio una capacitación irregular. Los institutos de capacitación en general no están capacitando bien al personal, son demasiados sobre todo porque estamos hablando de una Procuraduría en donde hay 10 mil Ministerios Públicos.
¿Qué pasa en la Ciudad de México?

La Ciudad de México es un ejemplo negativo, porque no hay ideas, no hay dinero y no hay preparación. No todos los jueces están convencidos del nuevo sistema. Los jueces que eran del sistema inquisitorial o mixto para llamarlo de alguna manera ¿van hacer los nuevos juicios orales? En este momento tenemos un atraso enorme, debe haber como 30 mil asuntos penales rezagados del viejo sistema, mientras esos no se terminen, pasarán aproximadamente cinco años. No toda la gente está totalmente convencida del nuevo sistema -argumenta el maestro Carlos Barragán- si no se está completamente atraído de lo que se está haciendo, tampoco se va a rendir al máximo la capacidad.
¿Cuándo se verán los frutos?

El maestro Barragán argumenta que para que empiece a operar al cien por ciento este nuevo sistema se necesitan por lo menos 5 años y para poder ver el resultado 10 años. Nosotros nacimos con un derecho romanístico y de un día para otro nos cambian a un derecho sajón, y nos quieren convencer que este es el bueno, cuando en la realidad se tiene una idea totalmente diferente; por ejemplo, cambian todas las materias que se estudió en la Facultad y traen un derecho angloamericano.
¿Hemos adoptado el sistema de Estados Unidos?

Efectivamente hemos seguido el sistema norteamericano, con algunos matices. Este nuevo sistema se inició en el año 2008 en nuestro país, nos decía el maestro Barragán que en 10 años podemos hacer un balance de cómo nos fue y hacer los ajustes necesarios.
¿Negociar la culpabilidad?

En el caso concreto de la negociación, de la posibilidad, si se le pusiera un porcentaje sobre qué tan trascendente es no llegar a un juicio oral y negociar. Dice el maestro Carlos Barragán que para efectos jurídicos y para no asfixiar al sistema es muy importante la negociación, el problema es que entran los criterios y no se reduce la culpabilidad del sujeto, lo que simplemente se está haciendo es reducir la pena, pero no la culpa, a veces a las personas no les agrada mucho oír esto, porque un sujeto que haya cometido un asesinato -y es solo un ejemplo- sale en 5 años cuando en la realidad le corresponderían 20 años. Otro problema que el maestro Barragán comenta es que se tendría que llegar a una negociación extra, porque las tiendas de conveniencia siempre tienen la idea de que la persona que roba hay que ejemplificarla para que no roben. En este momento ellos siguen en la misma postura, la defensa de ésto es el principio de oportunidad que tiene el Ministerio Público, es decir, en un asunto de cien pesos que suele ser delito de bagatela se va a aplicar el principio de oportunidad y no continúa, pero también no puede excederse mucho, porque en la Procuraduría hay un oficio donde dice que sí se puede aplicar el principio de oportunidad, pero no podrán abusar.
IMPERATIVO CREAR UN SISTEMA MEXICANO

Estamos adaptando y mexicanizando, no somos capaces los abogados, los que administramos justicia, los que estamos en las universidades de crear nuestro propio sistema de justicia penal oral.

Sería conveniente reiterar a quienes nos honran leyendo estas líneas, que si este nuevo sistema funciona, es una esperanza de solución, esperemos que los funcionarios estén a la altura de nuestras expectativas.

¿Con este nuevo sistema, no se tiene la apariencia de que el acusado es favorecido?

Responde el maestro Barragán que inicialmente la Constitución decía que era garantía del imputado, todas eran de él. Lo que nos hace falta es la experiencia que no tenemos, se jugó mucho a la dramatización en forma de escuela, no en la realidad; sabemos que no es lo mismo tener un argumento.
FALTA PREPARACIÓN A LOS FUNCIONARIOS Y LITIGANTES EN MÉXICO

El maestro Barragán toca un punto muy álgido porque todos los sujetos que van a administrar justicia oral penal, los que van intervenir desde el nivel municipal, regional, estatal, federal, no están bien capacitados, entonces en manos de quién vamos a estar. Hay gente que se ha podido capacitar y hay otras que no ha sido posible, ya que es cara porque trajeron personas del extranjero y solo para grupos reducidos, no todos los jueces, policías y ministerios públicos han tenido esa capacitación. Lo que hizo falta es un programa más educativo y más profesional respecto a una enseñanza generalizada a todos, que también los peritos que son muy importantes, ya que si no saben hablar en un juicio oral penal, pierde el asunto.
ES UN SISTEMA TÉCNICO MÁS QUE CIENTÍFICO

El nuevo sistema es muy técnico, esto quiere decir que la audiencia de imputación se divide en varias partes, la primera es justificar la flagrancia, pero sin Ministerio Público no se puede justificar, aunque sea un ratero o un asesino, lo tiene que soltar el juez, porque el Ministerio Público no fue el único en su propuesta de legalidad. Tiene que estar muy bien preparado para la presentación de su caso o para la imputación. Cada día tiene que estar más preparado, tiene que ser más técnico, mejor orador, mejor lenguaje y saberse dirigir.

El maestro Carlos Ernesto Barragán y Salvatierra nos da su opinión de este conflicto sobre Ministerio Público, afirma que le hace falta más experiencia, más técnico, ser más ordenado, ya no es el Ministerio Público de barandilla que con una mano está escribiendo y en la otra trae una torta.
¡VEA Y ESCUCHE AL MAESTRO CARLOS ERNESTO BARRAGÁN Y SALVATIERRA EN EL CANAL JUDICIAL!

Lo que acabamos de reseñar del nuevo sistema oral penal es muy importante, sobre todo en las doctas y sabias opiniones del maestro Carlos Ernesto Barragán y Salvatierra, Director del Seminario de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México. Los invitamos a que nos sintonicen en el Canal Judicial a través de Cablevisión 112, Sky 639, Dish 731, en la repetidoras locales de televisión de todo el país, igualmente en el vínculo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación www.scjn.gob.mx, también puede ver los 260 programas que hemos hecho en los últimos siete años en el apartado de YouTube Julián Güitrón Fuentevilla-Derecho Familiar.