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Envejecimiento prematuro, cuando el poder pasa factura | De carne y hueso | Sonya Valencia

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

soc-decarneyhueso001El envejecimiento es parte de la vida misma: nacemos, crecemos y envejecemos. Sin embargo, no todos envejecemos al mismo ritmo, hay quienes a los 60 años parecen de 50 y quienes a los 40 parecen de 60, o sea, estos últimos envejecen prematuramente ¿A qué se debe el envejecimiento a temprana edad?

De las muchas causas posibles (dieta, estilo de vida, herencia genética, exposición a contaminantes y altos niveles de estrés), una de las más estudiadas por la ciencia es el proceso denominadoestrés oxidativo.

Fernanda Simoniello, investigadora y docente en la cátedra de Toxicología, Farmacología y Bioquímica Legal en la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), en Argentina dice que a medida que uno va envejeciendo, todos los mecanismos se van deteriorando, incluso los mecanismos de control que tiene el organismo y que el estrés oxidativo es consecuencia de una falla en esos mecanismos de control que se produce cuando las sustancias oxidantes aumentan y el organismo no es capaz de producir suficientes antioxidantes para contrarrestar su efecto.

Si bien el estrés oxidativo es un proceso natural que es ocasionado por el propio paso del tiempo, Simoniello indica que hay factores exógenos que lo pueden acelerar. “Como muchas otras situaciones que ocurren en la vejez, el balance entre estas sustancias oxidantes y antioxidantes se puede ir deteriorando con el tiempo. Pero hay muchos factores que lo pueden modificar, fundamentalmente el estilo de vida que lleva una persona”, y pone de ejemplo lo que sucede con los presidentes cuando dejan el mandato.  Fernanda Simoniello menciona al presidente Obama, y a algunos presidentes de Argentina, pero a mí se me antoja poner ejemplos más cercanos a nosotros. Nuestros presidentes también envejecen en forma prematura. Así, por ejemplo, remontándonos a la historia de México recordemos al presidente Álvaro Obregón, quien en sus fotos de antes y después de la presidencia, parecía otro. El hombre joven que portó por primera vez la banda presidencial, se convirtió en un hombre viejo y acabado cuando regresó por la reelección.

Otro ejemplo más, mucho más reciente, es el de Adolfo López Mateos. Cuando entró a la presidencia era un hombre joven y guapo. Las mujeres lo amaban. De hecho, se le ha considerado el presidente más carismático de la historia de México, claro eran otros tiempo. Sin embargo, cuando entregó la banda presidencial no era ni la sobra del que fue. Es más, poco tiempo después falleció víctima de una enfermedad que lo fue consumiendo día a día.

Otro ejemplo que se me antoja es el de José López Portillo. Cuando dejó la presidencia tenía 62 años de edad y aparentaba muchos más edad. El poco pelo que le quedaba estaba blanco, tenía arrugas sobre las arrugas y fue víctima de una enfermedad que lo postró en silla de ruedas hasta el día de su muerte. ¿Qué fue lo que lo acabó? ¿El estrés oxidativo provocado por la Presidencia de la República, o su vida privada? Probablemente Sasha, su segunda esposa, no fue la mejor de las compañías.

Y continúo: Ernesto Zedillo cuando terminó su mandato estaba realmente viejo, lo que por supuesto no sucedió con Vicente Fox. Probablemente este sea el presidente mexicano que menos deterioro sufrió durante su periodo presidencial, a lo mejor en la que nos tendríamos que fijar es en la señora Marta, quien según las propias palabras de Fox, a ella le dejó todas las broncas.

Ahora, con el presidente Enrique Peña Nieto, se refuerza la teoría de que la presidencia acentúa el estrés oxidativo. Aunque la juventud se le nota, a veces el cansancio y preocupaciones se le reflejan en el rostro. Esto pudiera significar que el poder sí pasa factura.

/arm