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Episodios de soberanía

  • Salvador del Río

  • Salvador del Río

En 1935 el Gobierno de Lázaro Cárdenas condenó la invasión de Abisinia, hoy Etiopía, por parte del régimen dictatorial de Benito Mussolini en Italia. Invitado en 1953 por el presidente Adolfo Ruiz Cortines, Haile Selassie, emperador de Etiopía, agradeció a México la decisión de haber condenado  el golpe militar en su contra.

En 1939 el Gobierno de México resolvió mantener sus relaciones diplomáticas con el Gobierno de la República Española, derrocado en la dictadura de Francisco Franco y exiliado en nuestro país hasta 1976, en el retorno de la democracia. En ese lapso más de 35 mil republicanos perseguidos por la dictadura franquista llegaron a México y establecieron aquí un exilio de características ejemplares en la historia.

En 1962 México se negó a acatar la resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) de expulsar de su seno al Gobierno revolucionario de Cuba.

En 1973 el Gobierno de Luis Echeverría mantuvo en suspenso y luego canceló las relaciones diplomáticas con el Gobierno golpista de Augusto Pinochet en Chile. Miles de perseguidos por el régimen de Pinochet encontraron refugio en México hasta la reinstalación de la democracia en ese país.

En ninguno de esos casos la Organización de las Naciones Unidas, la de Estados Americanos o país alguno de los que, como Estados Unidos, se dice “guardián de la democracia en el mundo”, manifestó una reprobación a las violaciones a los derechos de los pueblos que esas dictaduras oprimieron.

México, en cambio, con su política de No Intervención en los asuntos de otros países, mantuvo una postura a favor de la democracia: sin acudir a la calificación de Gobierno o régimen alguno, suspendió o mantuvo relaciones diplomáticas con los Gobiernos y apoyó a miles de perseguidos.

En la agudización de la crisis política que vive Venezuela, hay voces en el continente que demandan la intervención directa de la Organización de Estados Americanos por lo que se considera una ruptura del orden constitucional en ese país, cuando la Corte Suprema de Justicia determinó ejercer su autoridad constitucional por algunos desacatos de la Asamblea Nacional. El problema juridicopolítico que esta medida constituía como pretendida disolución del Congreso, fue superado con la devolución de todas las atribuciones a la Asamblea de Venezuela, anunciada dos días después.

En tanto, una tormenta de acusaciones y presiones en contra del Gobierno de Venezuela se desató. La OEA aprobó una resolución en la que se recomienda al Gobierno de Venezuela mantener el orden constitucional. El Gobierno de México anunció su determinación de apoyar las resoluciones de la OEA. El Gobierno de México, conforme a su política internacional, a sus principios de No Intervención en los asuntos internos de país alguno, no debe ir más allá.

Las sanciones políticas o económicas que en un nuevo concepto de soberanía se toman en contra de algunos países en supuesta defensa de la democracia, han demostrado en el mundo su ineficacia para resolver los problemas que se presentan.

Surgida de las acechanzas y las intervenciones armadas del exterior, de la incomprensión que llegó al desconocimiento de los Gobiernos emanados de la Revolución después del movimiento armado de 1910, la política exterior de México ha sido de pleno respeto a la soberanía y la autodeterminación de todos los países.

El diálogo y la concertación, la conciliación de vencer las armas para que cada país, en pleno uso de su soberanía, resuelva sus problemas sin injerencia alguna del exterior. Esa ha sido y debe ser la convicción que norme la participación de México en la política internacional y en todo conflicto que se presente.
Srio28@prodigy.net.mx