imagotipo

¿Es la Feria Internacional del Libro un paraíso?

  • Leer la clave del poder: Andrea Balanzario Gutiérrez

Creció demasiado, por un lado es positivo porque se consiguen títulos antes imposibles de encontrar en México, pero por el otro lado ¿quién es capaz de demorar aunque sean unos minutos en los stands de más de dos mil editoras? Casi cuatro hectáreas, más 400 mil títulos en más de una veintena de lenguas, más que el paraíso casi llega al caos.

Leí una nota de Sara Sefchovich, inicia con la declaración de principios que comparto: Amo los libros, posteriormente hace un análisis interesante sobre el crecimiento espectacular de la segunda feria del libro más importante del mundo superada nada más por la Frankfurter Buchmesse, la Feria del Libro de Frankfurt, evento editorial con nueve mil 691 expositores en dieciséis hectáreas y media, siete mil empresas expositoras, con 104 mil 566“novedades de un total de casi 400 mil títulos de catálogo, visitada por más de medio millón de lectoras y lectores, con 11 mil periodistas registrados. Son números casi inimaginables
y la Feria Internacional de Libro de Guadalajara parece tener la misma vocación, crecer sin límites. ¿Quién puede disfrutar semejante avalancha de información?

En esta FIL 2016, las cifras avanzan como el iceberg culpable del naufragio del Titanic: 650 escritoras y escritores presentarán sus libros, conversarán con sus lectoras, ofrecerán conferencias de prensa y entrevistas con periodistas especializados. Invitaron ciento veinte personalidades destacadas del ámbito editorial de la región invitada Latinoamérica, total un alud de información para nueve días (del 26 de noviembre al 4 de diciembre). ¿Quién puede encontrar la escritora de quien se enamorará, el poeta que le harán revelaciones fundamentales entre semejante océano de sellos, autores, stands, conferencias? Yo no podría, si me toma horas mis visitas quincenales a las librerías para vigilar la mesa de Novedades para esta columna. Leer demanda tiempo, minutos u horas robadas a las actividades imprescindibles de la vida cotidiana, me parece que elegir un libro es, asimismo, un acto demandante de tiempo, atención y ¿por qué no decirlo? cariño. El amor no se apresura, tampoco la lectura. La FIL crece bien organizada, pero es demasiado grande para una lectora medio lenta como yo… mira los libros que hoy recomendamos, todos los encuentras ya en tu librería o, por supuesto, en la FIL.