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Es la inseguridad

  • Federico Ling Sanz

  • Federico Ling Sanz Cerrada

Recientemente una ola de violencia ha azotado a nuestro país, especialmente a su capital. En todos los medios de comunicación podemos observar las imágenes (casi en vivo) de la manera en que son cometidos los asaltos a conductores de vehículos a plena luz del día. Lo que es peor, inclusive asaltan a mano armada a varios automóviles al mismo tiempo y casi como si fuese un retén, los carros se orillan para ser asaltados. ¿Surrealismo? No. Así es la Ciudad de México.

Si bien la capital del país es sumamente interesante, cosmopolita, llena de oportunidades y de vida, también se ha convertido en últimas fechas en un foco de inseguridad cotidiana que resultaría intolerante. Y como diría el clásico de Maussan: “nadie hace nada”. Ciertamente, una sociedad para la que es normal la violencia cotidiana, ha dejado de percibir la gravedad del fenómeno. Y a ello hay que sumarle otros casos, como por ejemplo el de la joven española que fue secuestrada y asesinada, generando una ola de percepciones negativas contra México. Si tan solo los gobernantes pudieran leer los comentarios que hacen las personas en el país ibérico de esta situación, se darían cuenta de la terrible crisis que estamos viviendo. Y así podría seguir describiendo una serie de acontecimientos que, estoy seguro, no solamente atañen a la capital del país, sino que los hay también en otros Estados de la República. Y el fenómeno es igual de dañino y nos coloca a todos en una situación de vulnerabilidad tal que, el germen de la descomposición social, política y económica se vuelve la amenaza latente.

Pero la pregunta es: ¿por qué nos afecta? Como ya he escrito en numerosas ocasiones anteriores, el tema de la inseguridad es uno de los elementos potencialmente más destructivos de cualquier comunidad, sociedad o entorno político. La principal razón de la creación del Estado es la seguridad, y cuando ésta falla, entonces todo también se viene abajo. Decía una persona que yo conozco: ¿para qué sirve tener una clínica muy bien equipada, si al final de cuentas te matan para robarte la cartera cuando vas camino a ella? Si bien el ejemplo es extremo y no necesariamente las cosas son así, sucede que efectivamente tiene un punto: es la inseguridad el principal problema que aqueja a un país o una sociedad. Creo que le siguen la corrupción, la impunidad y la falta del Estado de Derecho.

Es allí donde, precisamente, hace falta enfocar las baterías de los recursos públicos. Y resulta preocupante que por ejemplo, para el año 2017 en nuestro país, el programa de prevención del delito no tiene ni un solo peso asignado. ¿De qué sirve entonces? Si no se hace nada para prevenir y corregir las causas que generan tanta violencia en el país, algo estamos haciendo mal. Y se confirma cuando las notas de los asaltos, los secuestros y las extorsiones se vuelven algo rutinario, cotidiano y hasta tolerable. Peor aun cuando la denuncia se hace inviable porque son precisamente los policías los que, en muchas ocasiones, están en contubernio con los delincuentes.

Para quien gobierna y aspira a hacerlo bien, tiene que entender que la primera causa de la descomposición social y la ingobernabilidad es la violencia y la inseguridad, porque genera temor e incertidumbre. Y si vamos más allá, la raíz de esa violencia tan cruda en México, es en buena parte debido a la enorme desigualdad que existe en la distribución de la riqueza y el ingreso. Ese es el verdadero mal y la raíz del problema.
www.federicoling.com y @fedeling

*Maestro en análisis político y medios de información