imagotipo

Esas formaciones naturales…

  • Mujeres en busca de sexo / Celia Gomez Ramos

“La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen”.

William Faulkner

Esas formaciones naturales, después llamadas monumentos y/o atractivos turísticos. Y no me estoy refiriendo a los humanos.

Resulta que en distintas partes del mundo, visitamos sitios turísticos en que estructuras rocosas tienen formas conocidas o les hemos visto formas, por decirle de alguna manera.

Encontramos así, la isla de James Bond, en Tailandia; la ola de piedra con 15 metros de altura y más de 100 de largo, en Australia; la Calzada del Gigante, en Irlanda del Norte (unas 40 mil columnas de basalto entrelazadas, resultado de una erupción volcánica y Patrimonio de la Humanidad); la manzana partida, en nueva Zelanda…

También podemos mencionar el bosque de piedra, en China; las chimeneas en el valle de Göreme, Capadocia, Turquía; el dedo de Dios en Maruata, Michoacán o el Valle de los hongos, en Creel, Chihuahua.

Y todo esto, porque en Noruega, nos enteramos mis amigas y yo, que algunas manos, cuyas mentalidades probablemente se sintieron incómodas, juguetonas o incluso ofendidas, mutilaron una formación rocosa con figura de pene erecto. Ni más ni menos.

Hace unos días, deportistas se percataron de que lo erecto ya no estaba ahí. Hicieron un llamado de atención, y un empresario preocupado, inició con un financiamiento masivo. Se convocó a la población a colaborar económicamente para restablecer esa formación natural. A restaurarla pues…

Todo se recompone al fin y al cabo en esta vida, o al menos se trata. Lo intentamos pegar, o de no ser así, zurcir. En este caso, con una estructura de acero se reedificará.

Este suceso, que fue recogido y difundido por las principales agencias internacionales causó sensación, pues en dos días llegaron al monto requerido para repararla. Desde luego, también así se conoció, la figura exótica de una roca.

Florencia, una de mis amigas, se preguntaba si la importancia radicaría en que la formación rocosa había idealizado la forma de un pene descomunal, si acaso este lugar servía de adoratorio o era una de las visitas obligadas de la región.

El hecho de que a la par que involucrar a la comunidad, aportando para su reparación como algo suyo, la policía esté investigando actos vandálicos y buscando a los responsables, por marcas de perforación localizadas en la roca desprendida, habla de una gran sociedad, pero también de rezagos.

Ver figuras fálicas quizá continúe a la orden del día, y al parecer, en una sociedad tan avanzada como aquella, existen también personas que sienten agresión por su propia manera de mirar.Todo comienza por la mirada. A partir de ahí elaboramos una serie de ideas.

Nos preguntábamos sin embargo, ¿por qué el hecho de que nosotros veamos formas en la naturaleza, nos puede generar fobias o afectos? ¿Por qué algo puede molestarnos o no?

¿Qué pensarían ustedes, serían hombres o mujeres los que habrían acabado con esa erección figurada en una piedra que era visitada por propios y ajenos? ¿Parte del paisaje y revitalización de la imaginación?

Digo, no habrá que hacer una investigación de tesis sociológica doctoral al respecto, pero sí podría explicarnos algo de la sociedad. Muchos quisieran por supuesto, que este hubiese sido un simple hecho vandálico, una “travesura”, cuyo castigo, es de un año de cárcel para los noruegos, por delitos ecológicos.

Mis amigas y yo, pensamos que probablemente esta formación de piedra habría superado la figura e imagen de aquella antigua divinidad grecorromana, símbolo del instinto sexual, la fecundidad masculina y protector de huertos: el Dios Príapo.

La representación de ese hijo de Dionisio y Afrodita, tenía la combinación de genes perfecta para lograr un dios muy desinhibido, con un cuerpo pequeño y un pene de grandes proporciones, siempre elevado.

¿Ustedes qué opinan? “Lo absorbí con la vista como si mis ojos llevaran meses muriéndose de sed”, escribió Annabel Pitcher.

Comentarios: celiatgramos@gamil.com