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Escenas dantescas se viven en las fronteras balcánicas

  • Carlos Siula

Carlos Siula / El Sol de México

Corresponsal
PARÍS, Francia (OEM-Informex).– Escenas dantescas se viven en las fronteras de los Balcanes, donde miles y miles de refugiados pujan -bajo el frío y la lluvia- tratando de poner un pie en territorio europeo.

La suerte de los migrantes depende de la decisión de los gobiernos europeos de abrir o cerrar pasos entre países. El cierre definitivo de la frontera húngara y la decisión de Eslovenia de no aceptar más de dos mil 500 migrantes por día, son la causa principal del embudo que se registra en la frontera serbo-croata.

El mismo panorama se registraba en los límites croatas. En el puesto fronterizo de Berkasovo/Bapska, ubicado en la frontera entre Serbia y Croacia, 10 mil personas permanecieron inmovilizadas durante varias horas el domingo hasta que las autoridades abrieron el paso.

“La noche pasada ha sido una de las más difíciles. Hemos tenido una afluencia enorme de gente, muchas familias separadas. Personas que llegaban literalmente desnudas y descalzas, empapadas de lluvia”, comentó Katarina Zoric, portavoz de la Cruz Roja Croata.

“En Berkasovo estuvimos a punto de vivir ese tipo de drama que nos da tanto miedo. Aproximadamente, unas tres mil personas en situación de extrema vulnerabilidad fueron abandonados al frío, en tierra de nadie, entre fronteras, sin refugio ni asistencia”, relató por su parte Aurelie Ponthieu, asesora Humanitaria de MSF sobre desplazamientos.

“Más tarde, esa misma noche, los autobuses reanudaron su marcha y volvieron a transportar los refugiados hasta Croacia, pero el juego de números que se está realizando en el tablero de ajedrez europeo provocará, sin ninguna duda, que este grupo de gente tropiece una y otra vez con el mismo tipo de crisis”, agregó.

“Hemos visto esta clase de ‘casi-crisis’ en Idomeni, Presevo, Horgos y ahora en Berkasovo/Bapska”, precisó.

La situación ofrece perfiles dantescos. En el puesto fronterizo serbo-croata de Berkasovo, más de un millar de personas heladas siguen esperando para poder entrar en Croacia. “Están llegando muchos niños y personas discapacitados. Arriban muy cansados y débiles tras el largo viaje por los Balcanes y con ropa inadecuada para el frío que azota la región. Presentan graves problemas estomacales, casos de hipotermia y problemas en la piel”, explicó Francisca Silva, asesora humanitaria de MSF en Serbia.

Uno de ellos es Azme Maruf, un sirio de 31 años, originario de Alepo y procedente de un campo de refugiados en Turquía: “Hace frío, no hemos podido dormir. Llegué hace 24 horas, he dormido bajo una tienda”, narró.

La UE, enfrentada a esta crisis migratoria sin precedentes desde que, terminó la Segunda Guerra Mundial, no consigue coordinar su respuesta a este desafío. De los 643 mil refugiados que llegaron a Europa por vía marítima desde comienzos de año, más de 500 mil lo hicieron a través de Grecia, según cifras publicadas el martes por la ONU.

Alemania, destino final para muchos de los refugiados, comienza a sufrir las consecuencias políticas y sociales que crea la llegada masiva de migrantes a ese país, considerado como la meca económica.

El lunes, 20 mil personas se reunieron en Dresde (Este) para celebrar el primer aniversario de la creación del movimiento populista y xenófono, Pegida, que encabeza el descontento por la llegada de refugiados a Alemania.