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Escuelas al centro/ Crispin Bello

  • Crispín Bello

El programa anunciado el lunes 25 de enero por el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Aurelio Nuño, tiene como propósitos fundamentales, el impulso a la autonomía de la gestión escolar, la descarga administrativa en las escuelas, la flexibilización del calendario escolar para los ciclos 2016 – 2017, cubriendo 185 o 200 días de clases efectivas, etc., Todas estas propuestas requieren de consensos, de análisis, puesto que no hay claridad en cuanto a su aplicación real, si bien en la Ciudad de México en el nivel de educación básica ya existía por ejemplo la promesa de algunas de estas propuestas, en los hechos no se materializaron, como la famosa descarga administrativa a los docentes y directores; a pesar de que en el presente curso escolar ya funcionan en la mayoría de escuelas primarias la figura de un subdirector administrativo y un subdirector académico, en realidad atienden en la mayoría de los casos a los alumnos de los maestros que por alguna causa faltan y ante la falta de personal solo son figuras con el membrete sin que en realidad operen como tal.

De la misma forma la flexibilidad en los horarios anunciada al menos en las zonas urbanas en donde el engranaje maestros, alumnos y padres de familia funcionan de acuerdo a los horarios hasta hoy establecidos, quizá regionalizando por zonas en cuanto a clima por frío en el norte, lluvias en el sur, pudiera adecuarse un calendario diferenciado en el país, de lo contrario se llegaría a la anarquía porque una escuela no funciona aislada por sí sola, requiere de supervisión, y estas cómo operarían si cada escuela decide un modelo diferente; lo factible es que cada escuela elabore un plan de trabajo de acuerdo a las necesidades especiales de la comunidad que atiende, con directrices por lo menos consensadas con las autoridades correspondientes.

Otro aspecto que trató el encargado de la SEP, tiene que ver con la jornada laboral, al anunciar que en el nivel de preescolar y primaria se incrementaría media hora más de labores para mejorar el aprovechamiento de los alumnos; actualmente en la Ciudad de México se tienen en estos niveles escuelas llamadas diurnas que atienden en turno matutino o vespertino, escuelas de jornada ampliada (un tercio más ) y escuelas de tiempo completo con doble jornada, de las cuales los padres elijen la que más conviene a su interés, si a esto le agregamos media hora, qué pasará con los nombramientos de los docentes, porque muchos trabajan en dobles turnos y con media hora más no serían compatibles porque un docente solo puede trabajar 40 horas y con esta propuesta se incrementarían 10 horas más al mes, cómo se trasladarían de un centro escolar a otro con media hora menos de tránsito. ¿tendrían que renunciar a una plaza?, ¿les pagarían 10 horas extras?, todo esto no está claro, esperemos y se esté contemplando y no sean ocurrencias, porque los derechos laborales de los docentes ya han sido muy trastocados.

Otro punto que genera polémica es el que tiene que ver con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el termino de las comisiones sindicales por parte de la SEP, y lo que esto conlleva en una nueva relación con el gremio sindical. Si bien se reestructura la organización sindical, también es claro que el SNTE gana en autonomía, el chantaje de grupos como “Mexicanos Primero”, termina y el SNTE por fin logra una autonomía que sabrá aprovechar en beneficio de sus agremiados. Sin duda se avecinan confrontaciones con la patronal SEP, ya no existen canonjías que pudieran en otros momentos subordinar al SNTE. La reforma sin los maestros no avanzará y el tiempo lo está demostrando, se requieren consensos, esperemos por el bien de la educación que pronto se materialicen.