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Espacio público / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Calles, banquetas, parques, son espacios públicos. No tienen un propietario. Pertenecen a los habitantes de una zona, de una ciudad, de un pueblo, de un país. En la vieja definición de Estado se precisa que lo conforman pueblo, Gobierno y territorio. Luego, entonces, el espacio público es de todos y no se puede vender o concesionar sin previa autorización de quien puede darla: el Congreso de la Unión en materia federal, los congresos locales en los Estados y la Asamblea Legislativa en el Distrito Federal.

Hoy se inician los foros para el llamado Corredor Cultural Chapultepec, la mega obra que ya autorizó el Jefe de Gobierno y que representará una inversión de mil millones de dólares en la construcción de un segundo piso jardinado, recuperación -eso dicen- del espacio peatonal, la edificación de una torre de 50 pisos para oficinas, hotel y centro comercial. Además, el paradero Chapultepec, porque como está ahora “afea” la ciudad.

¿Cuál es el problema, entonces? Hay un grupo de vecinos que se opone a la obra y que ha llamado a manifestarse en las urnas el seis de diciembre para votar por el NO en la consulta que organiza el IEDF. El razonamiento de los vecinos tiene mucha lógica: se va a sentar el precedente de que se puede concesionar el espacio público. Es decir, ponerlo en manos privadas para que cobren hasta por respirar.

Es revivir a Antonio López de Santa Anna, su “serenísima”.

Que bueno que haya consulta. La duda queda: ¿respetará la autoridad del GDF la decisión del ciudadano?..

E-mail: jesusmicheldir@oem.com.mx