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España, el fin del bipartidismo y el inicio de nuevos acuerdos / En Cantera y Plata / Claudia S. Corichi

  • Claudia Corichi

En una histórica jornada electoral que ha puesto fin al bipartidismo, los resultados de las elecciones del pasado domingo 20 en España, ponen en riesgo la gobernanza del país ibérico, toda vez que ni la derecha ni la izquierda –en cualquiera de sus expresiones- han logrado una mayoría contundente para designar al Presidente del Gobierno para los próximos cuatro años.

Diversos analistas destacan, sin embargo, que lo que se ha disputado en las urnas el D-20, no ha sido una cuestión de ideologías, sino una lucha entre lo viejo y lo nuevo, en clara alusión al 16 por ciento de los votos españoles que tomaran el año pasado de los partidos tradicionales, Podemos y Ciudadanos.

Sin embargo, este es tiempo de alianzas, Pablo Iglesias líder de Podemos –indiscutible ganador de votos-, e incluso el mismo Rajoy –quien aunque no parezca a distancia ha sufrido no solo un puñetazo en la cara en los últimos días, sino en los votos de su partido que ha perdido más de tres millones de votos-, han señalado que ante los resultados del pasado domingo, el camino será la negociación, sobre todo ahora que el PSOE ha dicho públicamente que votará en contra de un segundo mandato de líder del PP.

La pregunta al aire es: ¿qué posibilitará dichas alianzas?, la probable respuesta lleva justo al terreno de lo ideológico, uno donde Ciudadanos, se abstiene sobre la ratificación de Rajoy, y donde Podemos votará en contra de ésta, lo que sitúa a la izquierda en una convergencia. Sin embargo, ni la derecha ni la izquierda han logrado los 176 escaños en la Cámara Baja para designar a un Jefe de Gobierno, lo que augura el final de la era de Rajoy.

Una de las monedas de cambio en estas alianzas es sin duda la reforma constitucional en materia electoral y el referéndum de Cataluña, sobre todo porque Podemos está interesado en que ambas cosas sucedan, bajo aquella controvertida bandera que enarboló en los debates: “España diversa y plurinacional”. Sin embargo, ni la primera, ni la segunda pasarán de no ser que PSOE y PP lleguen a un acuerdo, lo que deja muy lejos la posibilidad de que la izquierda logré consenso por ese camino.

En términos electorales, para el PSOE, el ascenso de Podemos significa la pérdida de un mercado electoral común, es decir lo que ha ganado el último lo ha perdido el primero aunque a pesar de ello ha conservado un  segundo e importante lugar. Desde Ciudadanos la lectura es elementalmente compleja, apoyar al PP, significaría alejarse de esa marca “ciudadana¨ que hasta ahora ha funcionado y que fuera reforzada por los compromisos de campaña de no votar la investidura de Rajoy, no pactar con Podemos y no pactar con nacionalistas. El resolutivo deja como única opción para Albert Rivera la abstención, sino quiere correr el riesgo de desdibujar el potencial de crecimiento de su organización política.

La realidad es que, cualquier combinación sitúa a cada uno de los partido en dilemas de amplias contradicciones políticas. Por ello, en este contexto de división política, la figura del nuevo Rey como conciliador y negociador entre los partidos podría jugar un papel singular para que alguno de los candidatos obtenga la investidura. Sin embargo, no será hasta el 13 de enero cuando se tendrá una respuesta a estas interrogantes.

Sin duda, la irrupción de estos nuevos partidos no solo ha refrescado la contienda política, sino que han puesto en una encrucijada a toda una España angustiada por el desempleo, y una recesión que parece no terminar.

El riesgo de caer en un periodo de mayores indefiniciones es latente y real. En México no estamos lejos de ello, pues la amplia fracturación de votos podría traducirse en nuevas victorias pírricas para aquellos que en las encuestas siguen reprobados pero que son la mayoría de la minoría. Al menos en España la composición de una Cámara plural garantizará acuerdos sobre grandes temas y preferentemente un nuevo esquema de gobernanza. Aquí, por el contrario, la moneda está en el aire mientras no decidamos desterrar las aplastantes mayorías de quien en los congresos aprueban todo sin equilibrios, por consigna y con poca visón del interés ciudadano en un país que en economía y seguridad clama a gritos una salvación.