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Espectáculo, mata política / Una Tras Otra / Jaime Alcántara Silva

  • Jaime Alcántara

Casi estoy seguro que nadie de los afectados (o, posibles) leerá este artículo. Así como casi ningún comentario recibí cuando publiqué SER DIPUTADO, no obstante cubrir ángulos que interesaban (y, deberían seguir interesando) a los legisladores.

En pláticas de café, tertulias, charlas en corto, me han (y se han) preguntado por qué es más vulnerable el medio político que el del espectáculo. Y esa, es una respuesta verdaderamente difícil de contestar. Sin embargo, haré el esfuerzo, con todo lo que pueda tener de carga, para los afectados.

Veamos, con un ejemplo, las derivaciones de posibles ilegalidades y, aun, de delitos comprobados y las repercusiones que ello tiene, quienes se dedican a ambas actividades. El siguiente es un ejemplo, que vale la pena resaltar.

“La actriz mexicana Kate del Castillo, envuelta en un escándalo por supuestos vínculos con el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, protagonizará la serie “Ingobernable” para la plataforma de streaming Netflix, según informa hoy la revista Variety en su edición online (…) la directora de comunicaciones de Netflix para Latinoamérica, Kari Pérez, ratificó a Del Castillo como la protagonista de “Ingobernable”, en la que la actriz dará vida a una primera dama mexicana de México (sic)”.

Veamos el otro lado de la moneda.

Qué pasó con Jesús Reyna, a la sazón secretario de Gobierno en Michoacán, después que el presunto delincuente, “La Tuta”, publicara unos videos, donde el entonces funcionario de las tierras tarascas, sostenía una charla con él.

Hay muy poco qué comentar al respecto. A Kate del Castillo, de acuerdo a la información disponible, no solo le han encontrado posibles pruebas que pudieran imputarle algunos delitos, derivados no de una entrevista, sino una serie de hechos constitutivos de probables violaciones a las leyes vigentes. Y, qué ha pasado: nada.

A Jesús Reyna lo tienen en prisión, desde abril de 2014, por probables nexos con el grupo delincuencial “Los Caballeros Templarios”. Y, lo que debió haber sido, en su momento, una atenuante, se volvió como una especie de cargo: era concuño de “La Tuta”. Pero no es el tema del que me ocupo.

Al igual que a Jesús Reyna, muchos personajes de la política, implicados en delitos o simples escándalos que traspasaron la frontera de lo personal, fueron echados a los leones, sin ninguna posibilidad de reivindicación.

Algunos de ellos como los exgobernadores Mario Marín, de Puebla; Eugenio Hernández, de Tamaulipas; Eduardo Bours, de Sonora; Arturo Escobar, exsubsecretario de Gobernación por mencionar a algunos. De todos ellos, solo se supo que había averiguaciones (o, posibles) y, que se sepa ninguno fue condenado o sentenciado. Bastó el ruido mediático para que ellos fueran linchados despiadadamente y enviados al ostracismo, al olvido, de donde difícilmente saldrán para algún cargo público.

En cambio, amén de Kate del Castillo, Gloria Trevi; allende la frontera: Britney Spears (confesa de adicciones y escándalos), Frank Sinatra, allá por la década de los 50’s, 60’s, volvieron como el Ave Fénix. No solo no fueron afectados por el posible pasado delictivo, sino engrandecidos por los espacios que les dieron los medios.

Y ese es precisamente el asunto. En tanto que a los políticos nadie los recicla, es decir, no hay una razón para que la gente del espectáculo los rescate, a los otros sí, porque resultan muy rentables después del escándalo.

Quizá, al final haya una razón: la política debe ser seria y muy responsable, por depender de ella el bienestar y, hasta la vida, de millones de seres humanos.
jaimealcantara2005@hotmail.com