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Especulación y desaceleración, riesgos para México / Horizonte Económico / Miguel Gonzalez Ibarra

  • Horizonte Económico / Miguel González Ibarra

  • Se debe preservar la estabilidad macroeconómica, impulsar el mercado interno e infundir confianza a los mercados.

Cuando aún no transcurren dos meses del inicio del año, las perspectivas económicas sobre el comportamiento de la economía mundial y la de los principales países, se han revisado a la baja, ante la persistente volatilidad y especulación que afecta a los mercados financieros.

Los organismos internacionales, entre ellos, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, han reducido su estimación sobre el crecimiento de la economía y del comercio mundial, así como sobre la expansión que se esperaría en Estados Unidos y en la Unión Europea. Adicionalmente, consideran que a pesar de los acuerdos alcanzados entre los principales productores de petróleo para contener la oferta, los precios de los hidrocarburos continuarán deprimidos debido a una menor demanda.

A su vez, la excesiva liquidez que se comenzó a generar desde la última década del siglo pasado, continuará ocasionando turbulencia en los mercados financieros. De manera especial, la política monetaria divergente entre Estados Unidos y la Unión Europea, apunta a una continuación del fortalecimiento del dólar, con los efectos negativos que está comenzando a ocasionar en la economía norteamericana, así como en las economías emergentes.

Ante el desfavorable escenario internacional, el Banco Mundial recomienda a los países de menor desarrollo que para superar los efectos de la desaceleración económica y los riesgos que implica la especulación, así como para  acceder, en el largo plazo,  a un rango superior de ingreso y de nivel de vida, buscar que su sector privado sea competitivo, fomentar la innovación, aprovechar las ventajas de una mayor y mejor integración al mercado mundial y llevar a cabo Reformas Estructurales que les permitan contar con estabilidad macroeconómica para enfrentar los choques externos.

En el caso de México que ya ha emprendido el camino de las Reformas Estructurales, que tiene una amplia integración en el mercado internacional y que cuenta con una estabilidad macroeconómica, no está exento de los riesgos de la inestabilidad financiera mundial. De tal manera, las estimaciones de crecimiento del país se han ajustado de 2.8 a 2.4 por ciento en 2016, mientras que la inflación se prevé que tendrá presiones al alza pero se mantendrá dentro de los rangos establecidos por el Banco de México, y que el tipo de cambio seguirá recibiendo embates especulativos que mantendrán subvalorado al peso.

Por lo pronto, las autoridades monetarias y financieras del país han anunciado medidas para quitar presión al mercado de fondos prestables y para contener la especulación cambiaria. Sin embargo, la estrategia requiere también que se infunda confianza al mercado sobre una oportuna y adecuada instrumentación de las Reformas Estructurales y sobre el ajuste presupuestal.

Adicionalmente, se deben tomar medidas para que el mercado interno continúe siendo la fuente del dinamismo productivo y generador de empleos, por lo que será crucial que las obras y servicios públicos sean cada vez más fruto de un esfuerzo conjunto del sector público y del privado. Finalmente, existe el reto de seguir haciendo frente al clima de violencia, corrupción e impunidad que comenzó a florecer en las pasadas dos administraciones panistas.
miggoib@unam.mx