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Espiral de conductas

  • Espiral de conducta: Norma Le Payro

El tiempo: ¿Tienes tiempo para el tiempo

No hay mejor vida que seguir a tiempo y a destiempo(Norma Luna)

María Isabel Rae, describe que el espacio tiempo, son los ejes de la vida cotidiana, y de la comprensión del entorno. Describe que para que un niño pueda estar orientado en su espacio y tiempo, debe primero estar orientado a su propio cuerpo. Para un niño, el tiempo es abstracto, no hay la experiencia de asumir la espera. Por ejemplo un niño decirle que estará 5 minutos castigado, inicialmente dirá sí. Pero al trascurrir los segundos, sentirá una desesperación que lo lleva a inclinar su tiempo a moverse y suspender el castigo. Ya que el tiempo para un niño no es tangible. Reparar sobre el tiempo es parte de la vida de todas las culturas humanas, dentro del tiempo aparece la alegría, el amor, crisis negativas, la urgencia, el drama y lo contradictorio. Nuestras sociedades se obsesionan y viven de manera diferente el tiempo. Jorge Riechmann, describe en su libro “El tiempo para la vida”, que los europeos están convencidos de que el tiempo funciona independientemente del hombre, de que su existencia es objetiva, en cierto modo exterior, que se halla fuera de nosotros y que sus parámetros son medibles y lineales. Según Newton, el tiempo es absoluto: “Absoluto, real y matemático, el tiempo transcurre por sí mismo y, gracias a su naturaleza, transcurre uniforme: y no en función de alguna cosa exterior’. Los africanos perciben el tiempo en una categoría mucho más holgada, abierta, elástica y subjetiva. Expertos en conducta afirman que las personas por sí mismas no tienen la cultura del tiempo. En su mayoría el tiempo es usado por motivos externos y no por un orden personal. Jorge Bucay describe en su cuento “Aprovechar el tiempo” que Había una vez un hombre decidido a disfrutar de la vida. Él creía que para eso debía tener suficiente dinero. Cuando llegue al millón, dijo- no trabajaré más. Pasaron los años, y un viernes se sorprendió de sus propios números: La suma daba 999 mil 999.75, ¡Faltaban 25 centavos para el millón! Casi con desesperación empezó a buscar en cada chaqueta, en cada pantalón, en cada cajón las monedas que faltaban. En el último cajón de un armario encontró finalmente los 25 centavos deseados. Se sentó, ahora a disfrutar, En ese momento sonó la puerta. Una mujer vestida de negro con una hoz en la mano le dijo: -Es tu hora. La muerte había llegado. No, balbuceó el hombre, no estoy preparado. Es tu hora, repitió la muerte. El hombre insistió y dijo, por favor, dame aunque sea un año más, la muerte expresó no hay trato, resignado el hombre le pregunto tengo unos minutos más, le dijo la muerte: Sí. El hombre tomó su pluma, un papel de su escritorio y escribió: Lector, quien quiera que seas. Yo no pude comprar un día de vida con todo mi dinero, cuidado con lo que haces con tu tiempo, es tu mayor fortuna. El tiempo no es personal ni social, simplemente pasa, el hombre se adapta a él.

¿Tú tienes tiempo para ti?