imagotipo

¡Estamos a toda ma*re! / Juego de Palabras / Gilberto D Estrabau

  • Gilberto Destrabau

El INEGI, que casi nunca miente, reporta que los 80 millones de adultos con que cuenta México califican con ocho su satisfacción con la vida que llevan, sin que el nivel de ingreso sea lo más importante.

Yo creo que es cierto que la mayoría de los mexicanos agradecemos a la vida, que nos ha dado tanto. En lo que sigue, documentamos nuestra satisfacción:

– De acuerdo con la nuevas Ley de Ingresos, el próximo año, la mitad de los gastos de la nación corren por nuestra cuenta. Se acabó la época en que ellos hacían como que gobernaban, y nosotros hacíamos como que pagábamos impuestos. En 2016 los ingresos por impuestos serán de dos billones 408 mil millones, 50.54 de los ingresos totales.

– El comercio minorista, los gualmares y chedrones, reportó en agosto 6.3 por ciento en sus ingresos, la mayor alza de ventas ¡en su historia!

– Paralelamente, los ingresos obtenidos en el sector de servicios -sin incluir los bancarios- aumentaron al cierre de agosto 9.5 por ciento a tasa anual, el mayor crecimiento en los últimos siete años.

– Lamborghini, la firma italiana que fabrica coches de lujo, informó que las 10 unidades que importó para iniciar actividades en México, modelos Aventador LP 750-4 y Superveloce, ya tienen comprador. Las unidades cuestan en promedio nueve millones de pesos cada una.

– El gas LP, combustible que calienta el agua para bañarse y cocina la comida del 80 por ciento de los mexicanos, bajará de precio por primera vez en la historia a partir del 1 de enero de 2016, y no será cualquier descuentito pinchurriento, sino un robusto 30 por ciento. Y es que, a partir de esa fecha, se permitirá importar a las empresas importar gas libremente, y el costo por kilo en el mercado estadounidense es 73 por ciento inferior al que decretó el Gobierno mexicano en octubre.

– Tenemos delfín. Este personaje, clave en la política mexicana, heredero del ya descontinuado “tapado”, hizo finalmente su aparición oficial. Se trata del aun flamante secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer, y le deseamos la mejor de las suertes.

Que la va a necesitar, porque el delfinato en México es una conjetura  que, al menos dos veces en el pasado reciente, se ha resuelto fatalmente.

Revisemos nomás de Salinas para acá. El delfín de Salinas fue Luis Donaldo Colosio, quien obtuvo la nominación presidencial, para perderla, junto con la vida, el 23 de marzo de 1994, en Lomas Taurinas, Tijuana, Baja California.

El delfín del presidente Ernesto Zedillo fue Esteban Moctezuma Barragán. Lo nombró en el escalafón sucesorio por antonomasia que es la secretaria de Gobernación. Duró seis meses en el puesto y se hundió en el anonimato.

Vicente Fox Quesada tuvo como delfín a Santiago Creel Miranda. Fue secretario de Gobernación, pero no pudo ganarle la candidatura a Felipe Calderón.

Felipe Calderón tuvo dos delfines: Juan Camilo Mouriño, a quien hizo, por supuesto, secretario de Gobernación, y que murió con 10 meses en el puesto, cuando el avión en que viajaba se estrelló en Reforma y Periférico. Lo sucedió en la definición Ernesto Cordero, quien no pudo ganarle la elección interna ni a Josefina Vázquez Mota.
Buenos días. Buena suerte.
juegodepalabras1@yahoo.com/ Sitio Web: juegodepalabras.mx