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Estética del prodigio | Profesión escritora | Andrea Balanzario

  • Profesión escritora: Andrea Balanzario

María Emilia Chávez Lara

La atracción hacia lo diferente, lo insólito, e incluso lo deforme es más común de lo que se podría pensar, la prueba es un brillante ensayo de la investigadora y académica María Emilia Chávez Lara, publicado recientemente en Cal y Arena.

María Emilia Chávez Lara.

María Emilia Chávez Lara.

El siglo XIX fue pródigo en descubrimientos científicos y su divulgación fue asimismo, una motivación para la ciencia médica, y -¿por qué no decirlo?- se usó también para incitar la curiosidad por el otro, el diferente. Estos seres anormales resultaron ser un filón de oro para insólitos empresarios como Phineas Taylor Barnum, George Orrin y Theodore Lent, quienes buscaron seres deformes para exhibir en lo que fue un gran negocio, los Sideshow circus freaks. Estética del prodigio es una síntesis lo extraño, un escenario de fracasos de la genética, de lo singular y sorprendente como gemelos unidos, mujeres barbudas, enanismo y otros pecados de Naturaleza. La diligente curiosidad de Chávez Lara advierte entre la gama de lo sorprendente, los inventos o “tecnología decimonónica” como el kinetoscopio, el kinetófono, el floroscopio, el vistascopio, la cámara fotográfica y el cinematógrafo, cuyos nombres hoy aromatizan con nostalgia su sola mención. Magia e ilusionismo también llamaron la atención de la investigadora, la polémica comunicación con los muertos, seudociencia en que caería Francisco Ignacio Madero González, mártir de la historia nacional.

Vuelvo a los empresarios del horror ¿A ti lectora, lector, qué te dicen los nombres Phineas Taylor Barnum y George Orrin? Ambos tuvieron circos con sus apellidos. Estos hombres capitalizaron la monstruosidad tanto humana como animal, pero fue Theodore Lent quien dio un paso más, “además de interés económico, Lent se sentía profundamente atraído hacia seres distintos que despertaban su apetito sexual”. Lent compró el objeto de su deseo y se casó con ella, Julia Pastrana. Una mujer de facciones simiescas, afectada también por hipertricosis, nacida en Sinaloa en 1834. Inicialmente Lent administró el fenómeno humano con intereses monetarios mas terminó enamorado de ella, después de la prematura muerte de Julia, conoció otra mujer afectada por una mutación genética y también se casó con ella.

No obstante tantos aciertos en la obra, noto una deficiencia importante: le faltaron páginas; cuando menos unas doscientas. La lectura de Estética del prodigio cumple con los requisitos académicos de rigor, mas la autora consigue el objetivo de toda investigación seria, interesar, para continuar en busca del prodigio de lo diferente.

María Emilia ¿Por qué o cómo te interesaron estos temas, teratología, inventos decimonónicos, cosas raras? ¿Fue porque encontraste algo en tu investigación sobre el ajenjo en la literatura mexicana del siglo XIX o fue una consecuencia natural de tu personalidad?

M.E.: Me parece que fue parte y parte. Es decir, yo ya tenía una fascinación por las cosas raras (a continuación diré un poco más de esto), y al hacer la investigación sobre el ajenjo encontré información que nadie más veía hasta que yo se la señalaba. Intento explicarme mejor: recuerdo, cuando era niña, que en un libro de mi madre vi por vez primera a la sirena muerta de Barnum. Al principio me asusté porque distaba mucho de ser la sirena que yo imaginaba hermosa y feliz, pero después me di cuenta de que en su rostro había sufrimiento y me llenó de ternura. Tendría yo unos cinco o seis años cuando pasó eso. También recuerdo el “niño armadillo”, visto en alguna feria. Claro que era más disfraz que niño armadillo, pero cuando eres niña esas cosas te asombran muchísimo. Quizá por esa parte que ya había en mí, mis ojos captaron con mayor facilidad la información de cosas “raras” o distintas que había durante la investigación que hice para el libro anterior.

¿Por qué crees que la mujer, el hombre, sienten una atracción tan poderosa por lo diferente, lo imperfecto, lo teratológico?

La segunda pregunta no estoy segura de poder contestarla. Yo aventuro que lo extraño, lo distinto, crea en nosotros un choque y nos ayuda a eliminar lo que a la vida le estorba. Para eso, lo que se pose frente a nuestros ojos ha de ser verdaderamente extraordinario y fuera de lo común. También sospecho que, ese encuentro con lo diferente despierta en la humanidad un deseo de conocer las razones de eso que es el otro y ello lleva a la curiosidad, que a su vez lleva a la ciencia y al conocimiento. Me parece que la curiosidad es sagrada y que debo agradecer a todo aquello que pueda despertarla.  Muchas gracias, María Emilia.

/arm