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ESTO y algo mas

  • Pedro Peñaloza

¿Dónde están los culpables? nadie sabe; las confesiones de culpabilidad colectiva son la mejor salvaguardia posible contra el descubrimiento de los culpables, y la misma magnitud del crimen la mejor excusa para no hacer nada.

Hannah Arendt
Las olimpiadas a lo largo de los años han sido un símbolo de paz, amistad y armonía entre países. Ser sede de los Juegos es un honor, pocas naciones pueden decir que albergaron un evento de estas magnitudes, ya que la infraestructura (si no se cuenta con ella) necesita una inversión millonaria, sino pregúntenle a Grecia que su deuda lo tiene sumido en una crisis. Ahora, la justa llega por primera vez a Sudamérica, y es Brasil el país elegido para tal ocasión. Sin embargo, el Gobierno del país amazónico en estos momentos se encuentra en el ojo del huracán, y no es por el tema de falta de legitimidad de sus políticos, sino por los asesinatos que está sufriendo una parte de la población carioca a manos de la policía militar, en un intento de las autoridades por pacificar las favelas, como lo afirma el más reciente informe de Amnistía Internacional (AI), llamado “La violencia no es parte de estos juegos” (2016).

Los datos que muestra el informe de AI datan de 2006, un año antes de los Juegos Panamericanos organizados en aquel país. En ellos se observa una clara tendencia a la alta de los asesinatos por parte de los policías (mil 63 personas). El crecimiento continúa hasta un año antes del mundial, pero vuelve a elevarse a partir del 2014. Además, el informe también deja claro que las autoridades mataron en su mayoría eran personas negras, jóvenes y varones. Por lo tanto, estamos ante una limpieza racial, donde ser afroamericano y pobre es sinónimo de delincuente, alguien peligroso. Y esto llama más la atención porque en Brasil 97 millones de personas son negros o mulatos (50.7 por ciento), de un total de 191 millones.

En total, el costo humano que ha significado controlar a los barrios pobres suma más de ocho mil personas asesinadas, y la mayor parte de ellos fueron en operativos. Pero estos datos podrían aumentar. Veamos: “En los últimos seis años, este porcentaje (muertes a manos de policías) pasó de alrededor del 13 por ciento a más del 21 por ciento. En 2015, una de cada cinco personas fallecidas en la ciudad murió como consecuencia de intervenciones de autoridades del orden. Este número podría ser superior si se tiene en cuenta que algunos casos de personas que murieron durante operaciones policiales están registrados como ‘homicidios’ genéricos y no como ‘homicidios resultantes de la intervención policial”.

Los mexicanos no somos ajenos a estos métodos de violencia, recordemos que a unos días de empezar las olimpiadas de 1968, el Gobierno de Díaz Ordaz ordenó al ejército a la Plaza de Tlatelolco, para acallar las voces de los jóvenes universitarios que luchaban por apertura política y libertades democráticas, creando una de las mayores masacres que ha vivido este país. Ahora, el Gobierno brasileño con tal de dar una cara de paz y tranquilidad, ha sacrificado a miles de jóvenes que viven en la pobreza. ¿Cómo un evento que tiene como objetivo utilizar el deporte como un instrumento para promover el desarrollo humano, la justicia, la reconciliación, genera tantas muertes?

Algo más. El Atlético Nacional tuvo justicia, a lo largo de la Libertadores mostró ser el mejor equipo, que lástima que en la final Independiente del Valle se achicara tanto… Los Pumas de Palencia tienen una de las peores ofensivas, contra Cruz Azul solamente tiraron dos veces al arco y la posesión de balón es una de las más bajas del torneo ¿por qué se enoja su entrenador cuando le cuestionan si es defensivo? Los datos así lo indican.
pedropenaloza@yahoo.com

Twitter: @pedro_penaloz