imagotipo

ESTO y algo más

  • Pedro Peñaloza

Cruz Azul: un equipo a la deriva

 

Yo no hablo de venganzas ni de perdones,
el olvido es la única venganza y el único perdón.

Jorge Luis Borges

 

La Máquina cementera dejó de ser aquel equipo ganador y vistoso de las décadas de los setenta, ochenta y noventa, para convertirse hoy en la burla del futbol mexicano. No han importado las cinco temporadas sin calificar ni los casi 19 años sin salir campeón, para que su directiva modifique la forma de conducir al equipo. Por lo tanto, bajo este contexto de mediocridad, ¿cuánto aguantará la afición del Cruz Azul, un equipo errático y sin objetivos claros?, ¿qué tiene que pasar para que se dé una revolución al interior de la institución?

Ahora bien, la derrota del sábado pasado trajo nuevamente a la memoria de los aficionados, la remontada humillante de la final contra el América en el 2013, lo que ocasionó que se prendieran los ánimos en contra de los jugadores, además de la ya clásica exigencia para que el entrenador sea despedido. Pero con tantos años de fracasos, ¿se puede pensar que el despido del Tomás Boy aliviará la crisis que arrastra el club desde hace ya varios años? ¡Por supuesto que no! Lo que vive el equipo cementero es algo más profundo, que empieza con la falta de verdaderos proyectos por parte de la directiva, que tiene como consecuencia, por un lado, la mala elección de refuerzos y un abandono total de las fuerzas básicas, que en condiciones normales tendrían que ser pieza fundamental aportándole identidad y personalidad al club. Sin embargo, hasta el día de hoy el rumbo es incierto y las consecuencias están a la vista.

Con lo señalado hasta el momento, únicamente estamos planteando las condiciones generales del porqué del mal funcionamiento del equipo. Sin embargo, al escarbar un poco más, observamos que el proyecto actual, encabezado por Eduardo de la Torre, parece que no tiene pies ni cabeza, ya que a un año de haber comenzado, los resultados son negativos y parece que lo seguirán siendo esta temporada. Pero,¿qué responsabilidad tiene el Yayo de la Torre de este fracaso? Siendo el director deportivo del club es el encargado de formar el proyecto, es decir, los objetivos a corto, mediano y largo plazo y cómo llegar a ellos. Por lo tanto, su papel es esencial porque es responsable, una vez teniendo las metas bien definidas, basadas en las posibilidades económicas del club y su identidad, de traer al cuerpo técnico que mejor se amolde a las necesidades de la institución –parece que en Cruz Azul funciona al revés, ya que primero trajeron al entrenador y después al director deportivo–, así como palomear a los refuerzos para formar un conjunto competitivo, tanto al interior como en la liga. De esta forma, podemos ir ya asignando responsabilidades e ir sacando conclusiones.

Finalmente, pero no menos importante, son los resultados, actitud, trabajo y planteamientos por parte del entrenador y jugadores. Haciendo un análisis más allá de la decepcionante voltereta del sábado pasado, los números de Tomás Boy con la Máquina son para repensar si es el entrenador que necesita Curz Azul en estos momentos. Veamos: hasta el momento Boy ha dirigido 31 juegos, de los cuales únicamente ha ganado ocho y empatado 15, es decir, ¡su efectividad es tan solo del 41 por ciento! Por lo tanto, ¿en qué se basaron los directivos para continuar con Boy? De la Torre menciona que tienen un “proyecto” y que requieren de tiempo. Van a cumplir un año y los resultados no llegan, es más, hoy están en el lugar 15 de la tabla general. Cruz Azul está en una de sus peores crisis pero parece que en La Noria no pasa nada.

Algo más. Aunque superar una desventaja de tres goles deja un ánimo positivo en Coapa, Ambríz debe estar preocupado por lo mal que se ha visto su equipo a la hora de defender. Jugando así no podrá cumplir su promesa de alcanzar algún título. Veremos.

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz