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ESTO y algo más

  • Pedro Peñaloza

Cuando el diablo está satisfecho, es una buena persona.

Jonathan Swift.

 

¿El resultado lo es todo? Esta pregunta podría ser esencial para una directiva que esté a punto de cesar a su entrenador. ¿El grito de una afición pidiendo el despido del director técnico debe ser priorizada para que un club profesional tome una decisión? Hoy en nuestro futbol la constante se ha vuelto la poca paciencia del aficionado con su equipo y el cuerpo técnico, cuántos estadios aclaman o exigen cambios y nuevas contrataciones por una derrota en casa o una racha negativa y, este problema se potencializa cuando el equipo es uno de los llamados “grandes” en nuestro futbol, es decir, aquellos que acumulan una historia importante de campeonatos y poseen una afición en cualquier parte del país. Ahora bien, dos conjuntos que entran en esta categoría, Cruz Azul y América, se encuentran en momentos convulsos y de desorden institucional que han venido afectando el desempeño de sus jugadores. Sin embargo, los problemas que vienen arrastrando estos equipos tienen sus respectivas particularidades y respuestas. Por lo tanto, nuestro objetivo en las líneas siguientes será esclarecer y dilucidar qué aqueja a estos conjuntos.

Por un lado, tenemos a la Máquina Cementera, la cual, como mencionamos en artículos anteriores, ha pasado de ser una de las instituciones más respetadas por su seriedad y profesionalismo a la burla de la liga, debido a que los celestes no han podido definir un proyecto serio ni una identidad, por eso, no es de extrañar que las contrataciones millonarias que realiza la directiva cada temporada no logran adaptarse a las necesidades del club. Asimismo, el carrusel de entrenadores, a lo largo de más de 20 años, ha pasado sin pena ni gloria por Xochimilco y, hoy, la afición no aguanta una decepción más, los cementeros han agotado sus fichas con sus seguidores.

Con respecto a sus números, Cruz Azul está hoy en la posición trece de la tabla general y porcentual, casi empatado con Puebla en el descenso y, de seguir con esa efectividad tan baja, en un par de temporadas estará luchando por no perder la categoría. Por tal motivo, los cementeros se encuentran en la zona de definición, o la directiva genera una revolución al interior, modificando su relación con los promotores (dejar de lucrar con el club) y restructurando sus fuerzas básicas, así como el primer equipo, o seremos testigos de cómo los cementeros, un equipo de masas, “cava su propia tumba”.

El América por su parte, no ha encontrado el rumbo desde hace un par de años, es cierto que se lograron algunos campeonatos, pero éstos fueron fruto de la base que se había construido desde la era del “Piojo” Herrera. Llegaron nuevos entrenadores, pasó el Turco, Matosas y Ambriz, todos siguieron casi con el mismo esquema, cambiando uno o dos jugadores. Sin embargo, esta fórmula llegó a su fin, por más que la quisieron alargar Peláez y compañía. Ahora, en una apuesta arriesgada llega Ricardo la Volpe otra vez “al nido”. El “bigotón” es un entrenador que trabaja excelente con jóvenes, a quienes los puede moldear a su gusto e imprimirles su visión de juego sin oposición alguna a su carácter autoritario y explosivo. Pero, en América, la Volpe encontrará jugadores ya hechos, con una carrera consolidada, que seguramente opondrán resistencias al interior del vestidor cuando algo no les parezca. Tal vez, esta fue la razón de su fracaso en su primera etapa con Las Águilas, donde quiso imponer a la fuerza su forma de juego ¿Cuál será la diferencia esta vez? Con su centenario a la puerta de la esquina los americanistas parecen estar jugando a la ruleta rusa. Veremos.

Algo Más. El dueño de los Tiburones Rojos, Fidel Kuri, es el prototipo del político mexicano que cree estar por arriba de los reglamentos y las leyes. Pregunta ingenua ¿en qué partido político milita este congresista tan “ilustre” y “respetado”?