imagotipo

ESTO y algo más

  • Pedro Peñaloza

“La personalidad del hombre determina por anticipado la medida de su posible fortuna”

Arthur Schopenhauer

 

¿Cuántas horas ha pasado PepGuardiola frente a los videos de Barcelona tratando de descifrar cómo parar a Messi? Seguramente el catalán planeó el partido del pasado miércoles con meses de antelación, practicó y ensayó alternativas, salidas, balones parados y hasta escogió el once titular, pensando en cómo hacerle daño a su ex equipo, pero el futbol es caprichoso e impredecible, se puede plantear y ejecutar la mejor de las estrategias, sin embargo, una lesión, una expulsión o una mala marcación pueden modificar por completo el devenir de un encuentro y éste, para el Manchester City, fue uno de esos partidos llenos de errores y desaciertos, de los cuales es difícil sacar conclusiones debido a los incidentes que influyeron en el marcador.

Ahora bien, el equipo blaugrana se mostró como un conjunto sumamente poderoso, presionando constantemente cuando no tenía el balón y a la ofensiva abriendo muy bien el campo, es decir, los catalanes tuvieron un primer tiempo rayando en lo perfecto y ésto sumado al regreso de Messi, se vuelve un panorama complicado para cualquier rival. El Barcelona ha llegado a conformar una de las ofensivas más eficientes, el tridente Messi-Suárez-Neymar se ha convertido en la pesadilla de cualquier defensiva, más de 250 goles en dos temporadas. Pero, existe un fenómeno difícil de explicar en el club catalán, una especie de caso de doctor Jekyll y Mr. Hyde. Expliquémonos: entre semana con Lionel en la cancha el Barcelona venció 4-0 al equipo que va primer lugar en la Liga Inglesa, el Manchester City, pero hace 15 días sin Messi y viéndose por momentos superado, pierde contra el 12 de la tabla en España, el Celta de Vigo, 4-3. Por lo tanto, es evidente que el equipo cambia radicalmente cuando juega o no el rosarino. A lo largo de los últimos años se ha construido una messidependencia (que ayudó a consolidar Guardiola), que debería preocupar tanto a la directiva como a Luis Enrique, ya que mantener un sistema de juego alrededor de un solo jugador, aunque este te resuelva partidos, representa una constante amenaza para los objetivos trazados, debido a que una lesión o una baja de juego afectaría el desempeño completo del equipo y no olvidemos que la intensidad actual, el ritmo de juego de Champions y de las demás competencias somete al futbolista a grandes esfuerzos que se traducen al final de la campaña en lesiones crónicas o fatigas.

Por otro lado, tenemos que reconocer que Guardiola fue a uno de los estadios más complicados de Europa, el Camp Nou, a morirse con su estilo de juego, salió jugando de atrás sin pelotazos, mandó a la cancha a futbolistas como Silva, Nolito, Sterling y de Bruyne, es decir, no puso en la cancha un sistema defensivo, tan fácil hubiera sido que mandara a sus once jugadores a esperar detrás de medio campo, cerrándole los espacios entre líneas al rival y tratando de contragolpear al recuperar el balón, tal como lo ha perfeccionado el “Cholo” Simeone en el Atlético de Madrid. Sin embargo, sí caía Pep lo tenía que hacer a su modo.

En resumen, hasta el error de Bravo el City hizo sufrir en un par de ocasiones al Barsa, con centros normalmente por derecha y a balón parado, pero, con un jugador menos en el complemento y un Messi motivado, tratando de demostrar a su antiguo mentor, Guardiola, hasta dónde ha llegado, gracias a él, los locales desdibujaron al equipo inglés. Hasta el momento el juego abierto y de posesión que ha venido planteando Pep en sus distintos equipos beneficia el juego de Lionel. Hasta cuándo cambiará su estrategia y cerrará espacios, ya que Messi no perdona.

Algo Más.¿Cambiando únicamente a Tomás Boy se solucionarán los problemas de Cruz Azul? No, el cambio debe empezar por la directiva, sino todo seguirá igual.

pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz