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ESTO y algo más

  • Pedro Peñaloza

Força Chape: Os campeões nuca morrem

“Hoy como ayer, mañana como hoy y ¡siempre igual!,

un cielo gris, un horizonte eterno y andar…andar”

Gustavo Adolfo Bécquer

La tragedia no podía ser mayor. En estos tiempos de grandes adversidades, para muchas personas un partido de futbol puede representar una vía de escape para olvidar todos sus problemas por noventa minutos, un momento en el cual los aficionados pueden gritar, brincar, arengar a sus ídolos, para dejar pasar lo que los atormenta en la soledad. De esta manera, ninguna palabra, ningún texto o imagen puede transmitir la tristeza que deja la muerte de 19 jóvenes del Club Chapecoense y su entrenador Caio Júnior, que sin grandes presupuestos o salarios salían a la cancha cada fin de semana a defender los colores de la ciudad. No hay mayor dolor que una persona en la cumbre de sus capacidades físicas y mentales, con toda una vida por delante, la pierda.

Este pequeño club de la ciudad de Chapecó, en el Estado brasileño de Santa Catarina, a 900 km de San Pablo, había logrado una verdadera proeza, llegar a la final de un torneo sumamente difícil como lo es la Copa Sudamericana, cuando a penas en el 2009 se encontraba disputando el ascenso a la tercera división de Brasil. Por tal motivo, se había convertido en la sorpresa del balompié Sudamericano, ya que había dejado en el camino a potencias regionales como el San Lorenzo de Almagro, al Independiente, o al Junior de Barranquilla. Finalmente, para poder alcanzar el preciado trofeo, tenían que ir a disputar el título con el recién campeón de la Libertadores, el poderoso Atlético Nacional de Medellín, en el difícil estadio Atanasio Girardot de aquella ciudad.

Hasta el momento solo se han dado a conocer las comunicaciones que tuvo el piloto minutos antes del accidente, donde perderían la vida 71 personas. El trayecto del vuelo inició en la ciudad de San Pablo, con una escala en la ciudad de Santa Cruz, Bolivia, ya que la leyes del país amazónico, prohíben los vuelos directos de las aerolíneas que tienen otra sede al lugar del destino, teniendo su destino final cerca de Cerro Gordo, una zona de difícil acceso cercano al aeropuerto José María Córdova, donde debía aterrizar. Los audios finales son desgarradores, los gritos de “falla eléctrica total, ¡Ayuda! Sin combustible” de la cabina, suplicando urgente luz verde para aterrizar, junto a la torre de control, pidiendo más información y un avión en espera de pista de la aerolínea Avianca que fue testigo del accidente, son parte de una cadena de acontecimientos que pudieron prevenirse. Se han encontrado las cajas negras, eso ayudará con la investigación. Por lo pronto, todo el mundo futbolístico está atento a los acontecimientos y en Chapecó la tarde se hace más gris y la noche más oscura. ¡ForçaChape!
PIZARRO Y DIEZ MÁS

Los reflectores mediáticos están diseñados para que los goleadores acaparen cámaras y micrófonos. Así, Gignac se ha convertido en el “héroe” de los felinos, después de que anotara el gol del triunfo en la semifinal de ida sobre los panzas verdes, sin embargo, esto no hubiera sido posible sin el trabajo en la media cancha del argentino Guido Pizarro. Éste, con sus coberturas por las bandas y su recuperación neutralizó tanto a Montes como a López, que venían siendo el motor de los guanajuatenses. Además, el poderío ofensivo de los visitantes permitía solamente atacar con cuatro jugadores, Aquino, Gignac, Sosa y Damm, anclando seis jugadores fijos en defensa. Mientras que León atacando con seis, dejaba a sus defensas en enfrentamientos personales. Torrente no tiene muchas alternativas para contrarrestar el marcador y Tigres aprovechará su desesperación.

Algo Más. Es inadmisible que hayan permitido el reingreso de Burdisso, defensa de León, después de sufrir un golpe que le provocó un sangrado intenso en la parte trasera de la cabeza, poniendo en riesgo su salud. Aquí se demuestra lo atrasado que está el futbol con otros deportes.