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ESTo y algo más

  • Pedro Peñaloza

“Donde hay poca justicia es un peligro tener razón”. – Francisco de Quevedo
LA filtración en los medios de comunicación del compromiso de pago entre Carlos López Chargoy y Egidio Arévalo destapó la pesadilla sufrida por parte de los futbolistas y entrenadores de Chiapas. Hasta hace un par de días, se desconocía la cantidad de jugadores que no habían recibido sus pagos, se llegó a especular, nunca se supo con certeza el nivel de endeudamiento. Sin embargo, el miércoles pasado, ante la lluvia de críticas, Enrique Bonilla, presidente de la Liga MX, salió a defender la grotesca situación de Jaguares. Afirmó que el equipo ya había saldado sus cuentas y que por eso pudo entrar al Draft y jugar este torneo. Lo alarmante fue que, sin expresar ningún sentimiento de culpa, informó que fueron ¡129 reclamos ante la federación de jugadores y miembros del cuerpo técnico que presentados ante la Comisión de Conciliación y Resolución de Controversias! y que se cubrieron 127, salvo el de dos jugadores.

Las cifras dadas a conocer superan por mucho lo imaginable, nadie pensó que existía una cantidad tan alta de jugadores sin pago. Ante esta monstruosidad de malos manejos, Jaguares tuvo que haber perdido la categoría hace mucho tiempo y su presencia en Primera División es una muestra de la impunidad que rige en la Liga MX. Si con 129 casos de falta pago no se castiga a un equipo, qué tiene que pasar para que un Club sea sancionado y descendido. En un país con un gremio de futbolistas inmediatamente se hubiera parado la Liga hasta que se pagara a todos, sin excepción.

En nuestra “reluciente” Liga MX este acto de injusticia sólo se trasladó a la Comisión de Conciliación, lo que nos lleva a preguntarnos si en la negociación, en el estira y afloja, se les pagó el 100% de sus salarios, primas y premios a los jugadores de Chiapas o sólo un porcentaje. No nos extrañe que los futbolistas, con el miedo de quedarse sin cobrar, aceptaron lo que les propusieron, sin poder hacer nada más. Ante esto, Bonilla declaró que, “los equipos pueden acordar pagos diferidos sí y sólo sí la contraparte, sea jugador o técnico, están de acuerdo”. Sin embargo, se le olvidó mencionar que cualquier intento de acudir a instancias legales por parte de los afectados, para recibir lo que les corresponde, significaría no poder jugar, es decir, ver truncada su carrera. Cuántos entrenadores y futbolistas han tenido que desistir en sus demandas para volver a conseguir empleo y no ser desafiliados. La FMF lo tiene todo bien estructurado para regir sin ley y sin contratiempos.

La forma como se han venido haciendo las cosas en Jaguares no son hechos aislados o de un solo club, sino es la forma de hacer negocios de un par de equipos más en la Liga. No podemos olvidar que Chiapas, al igual que Puebla y Veracruz son conjuntos que hasta el momento sólo han demostrado ser de relleno. No tienen proyectos serios y cada seis meses se desprender de la mayor parte de su plantel y eliminan oportunidades para los canteranos que dichos conjuntos “forman”, la presión constante del descenso los hace pensar en lo inmediato. Compeán, De María y Bonilla pensaron que al cambiar el logo y el nombre de la liga estarían acercando nuestro futbol a la élite del deporte. Que equivocados estaban.

Algo Más. Este fin de semana son las finales de conferencia de la NFL rumbo al Super Bowl, un plato imperdible lleno de emoción hasta los últimos segundos.

pedropenaloza@yahoo.com

Twitter: @pedro_penaloz