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ESTO y algo más

  • Pedro Peñaloza

EL BARCELONA NO DA LA FELICIDAD
“La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”.

Pablo Neruda
Para cualquier entrenador dirigir al Barcelona sería un sueño. ¿Qué técnico rechazaría estar en el banquillo de los blaugrana y ganar una Champions League o La Liga española? Pues parece que esto no es del todo cierto. Primero fue Josep Guardiola, quien después de tres años decidió hacerse a un lado debido al desgaste físico y mental. Ahora, con mucha sorpresa y tomando desprevenidos, tanto a medios de comunicación como a jugadores, el actual estratega, Luis Enrique, informó a tres meses de terminar el campeonato, que dejará al conjunto porque “necesita descansar”. ¿Cuántas cosas tenemos que sacrificar para lograr el éxito? Sobra decir que el ritmo del futbol actual es desquiciante, los compromisos no paran, las jornadas no se limitan a preparar el partido del fin de semana, existen una gran cantidad de torneos, los cuales precisan que los clubes estén constantemente. Esto significa que el jugador profesional, junto al cuerpo técnico, pase más tiempo en aeropuertos u hoteles que disfrutando tiempo de calidad con la familia y amigos. Tal vez el jugadores después del partido tenga tiempo para descansar y estar en casa, pero el técnico, a esos niveles, no puede darse ese lujo, debido que al final de la jornada ya tiene que estar preparando y analizando al siguiente rival, viendo quien está cansado, las cargas de los entrenamientos, las entrevistas con los medios de comunicación, juntas con los directivos, etc. Es cierto que se gana muy bien, pero el costo que significa estar alejado de los seres queridos y no tener tiempo para nada más, pocos lo pueden soportar. Luis Enrique lo tenía bien claro cuando llegó a la sala de prensa. Veamos: “No seré entrenador del Barcelona la próxima temporada. Es una decisión difícil para mí, muy meditada, muy pensada. Pero tengo que ser fiel y justo con lo que pienso”. Estas declaraciones parecen salir de una persona que no está nada a gusto con su trabajo, es más, parece que desde hace tiempo ya no disfruta entrenar a los culés, es decir, ya no es feliz con lo que hace. Una vez dada la noticia de su partida afirmó que: “El motivo es mi manera de vivir, la profesión, la búsqueda incesante de mejorar a mi equipo. Me va a venir bien, voy a necesitar descansar a final de temporada”. ¿Ya no veía crecimiento personal? ¿Qué habrá pasado para que se desgastara tanto? No podemos dejar de mencionar que desde hace tiempo y gracias en parte a la era Guardiola, Lionel Messi tiene el control del equipo. Seguramente el astro argentino es el contrapeso del entrenador, y junto con Neymar y Luis Suarez, imponen alineaciones, cambios, descansos y horarios. Si Luis Enrique se atreve a modificar a los tres de arriba tengan por seguro que la plantilla se le rompe. Esto hace que el estratega pierda autoridad e impide que su estilo de juego se vea reflejado en la cancha. No es nada raro que los jugadores a veces tengan que unirse para mostrar oposición a alguna decisión del cuerpo técnico. Pero, en el caso del Barcelona, imponerse como entrenador es sumamente complicado por los monstros que tienen de media cancha para delante y esto seguramente desgastó a Luis Enrique. Quien llegue tendrá que aceptar que el equipo orbita en torno a Messi, y que poco podrá cambiar. Veremos.

Algo Más. La Federación Mexicana de Futbol se hace harakiri ante la opinión pública debido al castigo de risa que impuso al Veracruz de un solo partido y por la multa al Querétaro por realizar una campaña en contra de la violencia. Seguramente hubo pactos bajo la mesa. Normal.

pedropenaloza@yahoo.com

Twitter: @pedro_penaloz