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ESTO y algo más

  • Pedro Peñaloza

CÓMO LEVANTARSE DE UN 7-0 Y NO MORIR EN EL INTENTO
“Este adiós no maquilla un ‘hasta luego’. Este nunca no esconde un ‘ojalá’. Estas cenizas no juegan con fuego. Este ciego no mira para atrás”.

Joaquín Sabina
EN el futbol actual, donde los niveles de juego se han equilibrado y hasta igualado, recibir siete goles puede marcar la historia de una selección para siempre. Con una losa tan pesada, son pocos los que se pueden levantar, sobreponerse, digerirlo y continuar. Existen dos casos que sorprenden porque no sólo superaron ese trago amargo, sino que ahora sus resultados los ponen, anticipadamente, con un pie en el Mundial y son líderes en sus respectivas confederaciones. Estamos hablando de Brasil y México. El primero puede representar uno de los casos más tristes en la historia de los mundiales; el segundo defraudó a millones de mexicanos que apoyan al Tricolor en Estados Unidos.

Los amazónicos después de recibir la copa del mundo por segunda vez y haber sufrido el trágico Maracanazo, tenían la oportunidad para reivindicarse con su gente. El único objetivo que estaba en la mente de los pentacampeones era llegar a la final y darle alegría a un país envuelto en una crisis política y social. Todo estaba listo. Sin embargo, nadie esperó esa caída tan estrepitosa frente a los alemanes. Es cierto que la canarinha había dejado dudas en sus partidos, pero no estaba en la mente de los aficionados el 7-1, que a la postre significaría el infausto Mineirazo. Hoy, después de la crisis, la verdeamarela se ha convertido en el primer invitado seguro para el Mundial, con diez partidos ganados y sólo una derrota, en una de las eliminatorias más duras.

El éxito y resurgimiento de una de las selecciones más ganadoras tiene nombre y apellido: Adenor Bacchi, Tite. El ex entrenador del Corinthians le regresó la alegría y el Jogo bonito a un Brasil que había perdido su identidad por querer emular a las potencias europeas. El primer paso fue unir a un grupo desarticulado, por lo que una vez tomado el cargo como seleccionador, contactó al capitán Thiago Silva y al lateral del Real Madrid, Marcelo, quienes habían sido vetados por Dunga. Asimismo, no quiso imponer un estilo de juego, sino potenció las características de sus jugadores, es decir, les dio más libertad y les regresó la confianza. Así, después de tomar un equipo en plena caída, ya que cuando fue contratado la seleção estaba en sexto lugar, hoy es más favorita que nunca para competir contra las potencias.

Por su parte, después de una Copa América de terror, sorprendentemente la selección azteca tiene ya medio pie en Rusia. En el caso mexicano, la goliza y la golpiza anímica que sufrió pudo tener mayores consecuencias para el grupo. En un primer momento, todos pedían la cabeza de Juan Carlos Osorio, el resultado fue estremecedor. Sin embargo, el colombiano, mostrando carácter y valor, asumió las consecuencias y no se dejó caer. Guardó unos días para reflexionar sobre sus errores y volvió a su estudio permanente.

Una muestra de esto fue que ni las críticas permanentes a su “famosa” rotación lo hicieron cambiar de parecer. Con diez puntos en cuatro partidos, tiene más que superado el siete en contra con Chile. Ambos casos, Brasil y México, deben ser tomados en cuenta para pensar que el único derrotado es el que se da por vencido.

Algo más. Parecen ser una llamada de atención las constantes lesiones de Rafa Márquez. Su experiencia y visión de juego podrían darle muchos años más en el futbol, pero su cuerpo dice otra cosa.

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