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ESTO y algo más

  • Pedro Peñaloza

“Entre dos hombres iguales en fuerza, el más fuerte es el que tiene la razón”.

Pitágoras
LA diferencia entre Tigres y Monterrey, en el primer partido de cuartos, fueron los tres jugadores de media cancha que le dan equilibrio al equipo. Al igual que en la novela de Dumas, donde Athos, Portos y Aramis descubren que sólo uniendo fuerzas y capacidades con la espada podrán vencer al corrupto Cardenal Richelieu, Pizarro, Dueñas y Zelarrayán formaron el triángulo perfecto que necesitaba el plantel de la Universidad de Nuevo León para vencer al acérrimo rival. Es cierto, que, fueron fundamentales Gignac, Sosa, Ayala y Juninho, pero en las siguientes líneas trataremos de mostrar el trabajo que realizaron los tres mediocampistas y como resultaron ser la pieza que le hacía falta a Ricardo Ferretti.

Desde hace un par de torneos, Guido Pizarro ha mostrado sus habilidades para recuperar y darle salida al conjunto. Normalmente, los futbolistas que son buenos para luchar por los balones perdidos y que recorren la cancha los noventa minutos no suelen tener aptitudes técnicas, sino que compensan su mal trato de balón con coraje, esfuerzo y garra. Sin embargo, el club felino encontró una contención que no tienen problemas jugando como único medio escudo. La importancia del argentino en el parado táctico se ha vuelto fundamental para Ferretti, ya que aún teniendo una plantilla extensa no tiene en sus filas algún elemento con similares condiciones. Esta dependencia del “Tuca” a jugar con Pizarro ha traído una solidez defensiva al cuadro, pero cuando no lo puede utilizar la media se siente frágil y los espacios empiezan a aparecer.

Otro futbolista que se ha vuelto indispensable en el once felino es Jesús Dueñas, quien puede aparecer por media cancha, como lateral o por la banda. Es un clásico futbolista plurifuncional que se adapta a los cambios a lo largo de un encuentro y que puede resolver muchos problemas del entrenador a la hora de realizar modificaciones tanto para ofender o para mantener un resultado. El miércoles por la noche, cumplió la función de un doble contención, ayudando a Pizarro en media cancha y cubriendo principalmente el lado derecho, ya que Sosa no tiene el ida y vuelta de Aquino a la hora de marcar. También, a la ofensiva tenía la libertad de incorporarse como un diez más, esto hacía que los medios de Monterrey tuvieran que estar marcando en su cancha o en su propia área a Dueñas, metiendo aún más a los Rayados.

Finalmente, Ferretti buscó todo el campeonato a un jugador que pudiera desempeñarse atrás de los delanteros, aquel que tuviera regate, diera superioridad numérica y nutriera de balones a Gignac. Primero fue Sosa, pero éste le gustaba más el desborde por la banda; después fue el chileno Vargas, pero le ha costado la inactividad que tuvo en Alemania; el último en ser probado fue Lucas Zelarrayán, quien demostró ser el indicado para darle la pausa al equipo y distribuir el juego principalmente a los extremos, su habilidad y pegada fueron fundamentales para la victoria y los centrales regios no pudieron pararlo.

De esta forma, el “Tuca” por fin encontró su columna vertebral para esta Liguilla. Detener a estos Tigres será complicado si también le sumamos los desbordes y desequilibrio que genera Aquino, el D’ Artagnan felino, siguiendo la metáfora de la novela de Dumas, el cuarto mosquetero que completa la ecuación. Veremos.

Algo más. Se veía venir la derrota estrepitosa de Chávez Jr. frente al “Canelo”, bajar a 74 kilos cuando mide 1.85 era a todas luces una locura. El mayor responsable es quien pactó a ese peso la pelea.